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Al encuentro de tu sombra.
Un peaje obligado para integrar la personalidad.

Si bien muchos de mis textos toman de Jung el concepto de arquetipos, pues me son de suma utilidad
para analizar diversas situaciones, recién caigo en la cuenta que nunca profundicé en ninguno de ellos.
Y si bien lo apropiado sería presentárselo de forma ordenada para comprender lo que Jung llamó
el proceso de individuación; siento la necesidad de hacer algo totalmente diferente.

Por eso, más allá de referenciarles bibliografía a quienes quieran profundizar el tema ordenadamente;
mi intención es compartírselos a lo largo del año, sin lógica ni prioridad alguna,
más que una necesidad personal de profundizar en alguno de ellos.
Les decía en mi texto de cierre del 2013 “Seguir Cantando”, que este espacio me permite
de un modo creativo procesar las pérdida; de ahí que en este caso mi intención es contarles
y contarme algo más sobre el camino hacia la integración del yo.

Comenzaré con la sombra, un arquetipo clave a atrabajar.
Todos tenemos un lado obscuro, que por nuestro bien es necesario conocer, aceptar y hasta les diría amar por lo mucho que puede aportarnos en la superación personal.

•  La sombra que todavía no integrada en la conciencia es la causante de multitud de proyecciones.
•  La sombra proyectada es la causante de la gran mayoría de los actos cotidianos en los cuales nuestro mundo interno interfiere en el vínculo con los otros: Solemos acusar a los demás de defectos, que conciente o inconscientemente son propios y no queremos reconocer. Percibir la sombra implica mirarnos en ese espejo que nos muestra aspectos de nuestro inconsciente personal, y, por lo tanto, aceptarlos es aceptar “ese lado obscuro” que habita cada uno de nosotros.

-“ Uno no se ilumina imaginando figuras de luz “– dice Jung – “sino haciendo consciente la oscuridad,
un procedimiento, no obstante, trabajoso y, por tanto, poco popular”.

Conociendo la sombra

Para entender la sombra, en la obra de Jung debemos hablar del proceso de individuación, el proceso por el cual llegamos a ser individuos, entendiendo la individualidad como nuestra peculiaridad más interna, última e incomparable, llegar a ser uno mismo. Por ello se podría traducir individuación también por mismación, o autorrealización

Ahora bien, antes de avanzar en el rol de la sombra en este proceso, es fundamental (1) considerar tres cuestiones:

1 -   La psicología de Jung (Psicología Analítica) es una psicología social, de hecho el habla de un inconsciente personal y un inconsciente colectivo. Su interés se centra en el desarrollo de la personalidad integrando aspectos socio-culturales y se vale de la mitología, la religión, la cultura, la historia y la filosofía .

Jung divide la psique en tres partes (2)

•  La primera es el Yo , el cual se identifica con la mente consciente.

•  Relacionado cercanamente se encuentra el inconsciente personal , que incluye cualquier cosa que no esté presente en la consciencia, pero que no está exenta de estarlo. El inconsciente personal sería como lo que las personas entienden por inconsciente en tanto incluye ambas memorias, las que podemos atraer rápidamente a nuestra consciencia y aquellos recuerdos que han sido reprimidos por cualquier razón.

•  Finalmente nos habla del inconsciente colectivo ., al cual podrían llamarle nuestra “herencia psíquica”. Es el reservorio de nuestra experiencia como especie; un tipo de conocimiento con el que todos nacemos y compartimos. Aún así, nunca somos plenamente conscientes de ello. A partir de él, se establece una influencia sobre todas nuestras experiencias y comportamientos, especialmente los emocionales; pero solo le conocemos indirectamente, viendo estas influencias.

2 -   La psicología analítica se apoya en la "Teoría de los opuestos" todo lo planteado tiene secretamente su polo contrario. La psique extrae sus experiencias del mundo a través de contrastes y oposiciones.

(3) Dice ell Dr. Vicente Rubino es Miembro Honorífico de la Fundación C.G.Jung de Psicología Analítica"Este principio es para Jung , la ley inherente a la naturaleza humana: La Psique es un sistema de autorregulación, y no hay equilibrio alguno ni sistema de autorregulación sin lucha de opuestos. La función reguladora de los opuestos, la Enantiodromía , fue considerada por Jung como fundamental entre todas las leyes psicológicas, y ha sido descubierta por Heráclito, pensador que ha influido notablemente en su pensamiento". "Podemos expresar esta ley como: Todo polo contiene secretamente a su contrario".

3 -   Un tercer pilar es el concepto de energía psíquica. Toma la idea de la existencia de una energía universal que es compartida por todas las cosas que existen en el universo donde la energía psíquica es parte de esta energía universal.

La energía es un concepto que no se encuentra objetivamente contenido en el fenómeno en sí, sino que únicamente está dado en el material empírico específico. Jung asocia la fuerza psíquica a las estructuras arquetípicas y la energía a la expresión de las mismas a través de símbolos.

Para Jung, el arquetipo es un esquema de conducta innato que se expresa en forma de imágenes, o sea, a nivel psíquico. El arquetipo no es más que una forma inconsciente, es decir, de alguna manera, una forma vacía que es “llenada” , por un lado, con la representación, y por otro, con libido (energía básica del organismo vivo).

Pertenece al ámbito de los instintos, sería algo así como el factor psíquico del instinto Los arquetipos no son representaciones heredadas, sino solamente la posibilidad de la representación cosa que es muy distinta

En el proceso de individuación nuestra conciencia va ampliando su autoconocimiento e integrando diversos arquetipos que configurarán su personalidad total.

El primer arquetipo que debe ser integrado es la sombra, que personifica al inconsciente personal pero también es un componente arquetípico ya que todos los seres humanos portan consigo una sombra, un "aspecto sombrío" que actúa mediante la proyección de contenidos del inconsciente personal.

En la psicología de Carl Jung la sombra, fue definida como el lado oscuro de la personalidad. Está constituida por frustraciones, experiencias vergonzosas, dolorosas, temores, inseguridades, rencor, agresividad que se alojan en lo inconsciente del ser humano, formando un complejo, muchas veces, disociado de la consciencia.La sombra contiene lo negativo de nuestra personalidad que el yo - portavoz de lo conciente - no siempre quiere conocer y mucho menos asumir como propias; por lo cual negándola, se frena la manifestación de nuestra auténtica forma de ser y de sentir.

El proceso de individuación supone comenzar conscientemente reconociendo y vivenciando los contenidos de nuestro inconsciente personal. Percibir la sombra es como mirarse en un espejo que nos muestra los recovecos de nuestro inconsciente personal, y, por lo tanto, aceptar la sombra es aceptar el "ser inferior" que habita en nuestro interior.

* Avanzar en este proceso, es comprender que la sombra es algo consustancial al individuo, ya que la propia naturaleza del mundo implica que exista luz y exista oscuridad. La fuerza de la sombra no sólo actúa negativamente sino también positivamente: no sólo consiste en tendencias moralmente desechable sino que muestra también una serie de cualidades buenas, a saber: instintos normales, reacciones adecuadas, percepciones fieles a la realidad, impulsos creadores, etc".

* Negar la sombra, es desconectarnos de ese lugar en lo inconsciente, donde se reúnen muchas miserias humanas: la maldad, el egoísmo, la envidia, el ansia de dominio, de poder, la avidez por el dinero, los celos, la avaricia, la cursilería, holgazanería.

Jolande JACOBI en "La Psicología de C.G. Jung" (4), dice: - "Uno puede encontrar su sombra sobre todo en las proyecciones erróneas o cuando afloran en nosotros peculiaridades que solemos reprimir y dominar, pero también en una figura exterior concreta. En el primer caso aparece en el material del inconsciente como una figura del sueño que representa, personificadas, una o varias peculiaridades psíquicas del que sueña; en el segundo es una persona del mundo en torno a la cual, por ciertas razones estructurales se centraliza, siendo portadora proyectiva de esa o esas peculiaridades ocultas en el inconsciente.

Por lo tanto, hablar de la sombra, implica hablar de proyección, un mecanismo de defensa que merece un destaque especial.


Con ustedes: "La proyección"


Se trata de una de las principales protagonistas en la construcción de la realidad: un mecanismo de defensa, a través del cual el individuo expulsa de sí y le atribuye al otro (persona o cosa) cualidades, sentimientos, deseos, incluso objetos, que no reconoce como propios, le resultan inaceptables, los rechaza en sí mismo, o los reprimió a nivel inconciente.

Para Carl Jung, características personales no reconocidas a menudo se perciben en los demás a través del mecanismo de la proyección, el cual consiste en observar las propias tendencias inconscientes en otras personas. Debido a la dificultad de reconocer y aceptar nuestra propia sombra, este mecanismo de proyección es una de las formas más recurrentes y negativas de no trabajar los propios defectos y adjudicar éstos sólo a los demás.
Este es un fenómeno típico que por ejemplo se observa en gran parte a los comentarios por la espalda que ocurren dentro de cualquier vecindario o entre grupos pequeños de individuos.

El ser humano proyecta en un mal anónimo que existe en el mundo todas las manifestaciones que salen de su sombra, porque tiene miedo de encontrar en sí mismo la verdadera fuente de toda desgracia. Todo lo que el ser humano rechaza pasa a su sombra que es la suma de todo lo que él no quiere, pero debe ocuparse en forma muy especial de estos aspectos, ya que cuando rechaza en su interior un principio determinado, cada vez que lo encuentre en el mundo exterior desencadenará en él una reacción de angustia y repudio.

Alejandro Jodorowsky (artista chileno= sobre la proyección) dice: “Quien siembra proyecciones cosecha enfermedades”.  Todo lo que no acepto de mí mismo, lo proyecto fuera. “Todo lo que criticamos del exterior es aquello que no nos gusta de nosotros mismos.

El mundo es como un espejo que nos refleja”. “La persona que está inclinada a proyectar se parece al que está sentado en una casa con espejos en todas las paredes. Donde quiera que mira piensa que ve el mundo a través del cristal, mientras que en realidad solo ve reflejos de las partes no aceptadas de su propia personalidad.”

La persona piensa que “ve a través” del cristal, sin embargo solo ve “reflejos” de su personalidad.

Por lo tanto, integrar la sombra, definitivamente es una cuestión de salud.


La sombra en el síntoma.

Dice William Miller en el libro “Encuentro con la Sombra” (5) que podemos detectar nuestra sombra de varias maneras:

a) atendiendo al feedback que tenemos de los demás,
b) analizando nuestras proyecciones
c) examinando nuestros lapsus verbales
d) en nuestro sentido del humor e identificaciones
e) trabajando en nuestros sueños, ensueños y fantasías.

A esto le sumaría que, en el peor de los casos, los síntomas nos hablan de la sombra.

Un síntoma puede ser una parte de nuestra sombra que se nos manifiestan en el cuerpo, o en una idea patológica.

Es muy común ver a ciertas personalidades con una total resistencia a sincerar sus debilidades. Sin embargo, lo que yo de la conciencia oculta, el síntoma no duda en revelarlo.

En casos extremos de negación de la sombra, paradójicamente, ella toma el control de nuestra vida, gobernando a su antojo la personalidad.

En “La enfermedad como camino”, los médicos Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke, dicen al referirse a los síntomas psíquicos:

Cuando todas las vías y campos posibles para vivir la sombra están totalmente cerrados, en un momento dado, cambia el predominio y la sombra pasa a gobernar por completo la personalidad. Para ello anula la parte de la conciencia que ha dominado hasta ahora, y se resarce con gran energía de la represión sufrida, viviendo intensamente todo lo que la otra parte del individuo no se había atrevido a asumir. Así, los moralistas rigurosos se convierten en exhibicionistas obscenos, los pusilánimes dulces, en bestias furiosas y los perdedores resignados, en megalómanos exaltados. También la psicosis da sinceridad, ya que recupera todo lo perdido hasta el momento de una forma tan intensa y absoluta que infunde temor en el entorno.

Si bien podríamos analizar el efecto nefato de negar la sombra en muchísimas y patologías, elijo a las adicciones, porque es donde más claramente esto se revela.

En el caso de las adicciones la sombra se expresa a través de la conducta adictiva.

El adicto utiliza el objeto droga para mantener su sombra lejos de la conciencia. Y justamente la droga provoca precisamente la violenta explosión de la sombra; tratar de reprimirla aunque aplace el problema, no sólo no lo resuelve, sino que lo acentúa.

El adicto, bajo el efecto de la droga, le permite a la sombra tomar el dominio absoluto de su yo: la sombra se alimenta de una sustancia que anula emociones, sueños, esperanzas, deseos, etc. Se vuelve violento, y queda preso de una realidad fantasmagórica de la cual sólo más droga puede rescatarlo.

En la Revista Umbrales, en un artículo titulado La Pasta Base y otras adicciones, Leonardo Buero dice (6):

- " La sombra se vive con esa extrañeza en donde parece haber emergido “otro”. Este “otro” desconocido es ese aspecto sombrío que nos pertenece". -

En la terapéutica con adictos, una vez ubicado el contenido de su “sombra”, se instrumenta la misma de una manera positiva. A una persona con gran vitalidad que necesitó reprimir ese aspecto para ser aceptado se le ofrecen como caminos: el boxeo, artes marciales, pesas o cualquier otro ejercicio que le permita ser “dueño” de esa capacidad. Lejos de ser más agresivos la experiencia demuestra que se vuelven individuos pacíficos y controlados pues ahora son dueños y no víctimas de esta capacidad.

A una persona que tiene talentos estéticos reprimidos se le ofrece pintura, dibujo, artes plásticas, etc.

Otro que tiene una gran carencia de afecto encuentra en una mascota la posibilidad de dar y recibir afecto y de esta manera “sana” su herida.


Integrando la sombra

Más allá de las adicciones, y de cualquier otro síntoma, siempre resulta beneficioso integrar la sombra, lo que implica un gran esfuerzo pues supone tomar conciencia de ese “ser despreciable” que vive en cada uno de nosotros.

Sin embargo, acercarnos a la sombra, conocerla y aceptarla, simplificará el camino a su integración, única posibilidad del bienestar. Tengamos en cuenta, que el peor rostro de la sombra, aparece cuando la subestimamos, ninguneamos, negamos o expulsamos del conciente.

El mismo Jung advierte (7) que "vivir consigo mismo requiere una serie de virtudes cristianas que cada uno debe aplicar a la propia persona, o sea, paciencia, amor, fe, esperanza y humildad".
La tolerancia es, pues, una virtud que primero debe aplicarse uno consigo mismo y después con los demás.

1 - Un buen comienzo para el proceso de integración es reconocer la propia sombra. Un muy buen modo para hacerlo es cuando ella aparece en nuestra vida cotidiana: por ejemplo cuando en una discusión la ira nos domina, o cuando el miedo empieza a paralizarnos, o cuando le hemos dado a alguien el poder de sacarnos de quicio, engañarnos, violentarnos, traicionarnos. También en nuestra respuesta a la frustración ella aparece, cuando sentimos dolor o rechazo en nuestras relaciones...

Se trata justamente de esos momentos de alta intensidad emocional, en los cuales conectarnos con la emoción predominante, es más importante que intentar explicarnos por qué sentimos lo que sentimos.

2 - Luego debemos buscar la técnica que mejor nos permita trabajar nuestras emociones, es decir conocer sus razones y reacciones: la respiración, el yoga, la meditación, el reiki, el arte, el deporte, las psicoterapias, la participación en grupos de autoayuda, etc.
Otra posibilidad es hacerlo a partir de herramientas de coaching y PNL , una de las más nuevas en este sentido.
Lo importante en esta etapa, es guiarnos por la emocionalidad dominante e ir buceando en nuestro interior para dar lugar aquellas imágenes, ideas, recuerdos que la acompañan.
El riesgo allí es confundir el plano emocional con el espiritual, pues el objetivo de esta instancia es contribuir a la madurez emocional.
No olviden que sólo una emocionalidad madura, accede a una espiritualidad plena, de lo contrario suele ser nefastos poner directamente el acento en lo espiritual.

3 - A partir de aquí de familiarizarnos con ellas, debemos comprenderla aunque moralmente o intelectualmente no la probemos. Aquí es donde es necesario trabajar esto desde lo espiritual. Aquí se produce la aceptación definitiva, que suele ser complicado cuanto más rígida sea nuestra estructura de pensamiento o cuanto más nos influya “el deber ser”. La piedad hacia nosotros mismos, es un punto clave para comenzar.

4 - Si el punto 3 se alcanza, lo que sigue es sencillo Será tiempo de negociar con ella, de buscarles alternativas para su expresión, sea en el arte, el deporte, los trabajos manuelas, los intelectuales o incluso en juegos o videojuegos, que por ejemplo nos permitan vivenciar sin culpa alguna sentimientos hostiles y despreciables en el mundo real.

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La Sombra en los Sueños

En los sueños la sombra puede aparecer cómo alguien muy opuesto a cómo somos habitualmente o más bien dicho a la imagen que tenemos de nosotros mismos. Por ejemplo si usted es una persona con un alto cargo puede que sueñe con alguien cesante o con un trabajador de baja jerarquía dentro de una organización. Esto se debe a que la sombra con la personalidad se relacionan en forma compensatoria, es decir, una persona que se identifica con una persona brillante, exitosa o poderosa puede soñar con su sombra personificada en alguien correspondientemente oscuro, fracasado y sin poder. En los sueños así cómo en los mitos, la sombra aparece en forma personificada cómo una persona del mismo sexo que el soñante. Esto se debe a que es particularmente en contacto con gente del mismo sexo cuando una persona se tambalea entre su propia sombra y la de los demás, por este mismo fenómeno es que la sombra en una persona del sexo opuesto generalmente nos molesta mucho menos. También se relaciona con la sombra el soñar con tenebrosos pasadizos, laberintos, piezas o habitaciones o bodegas oscuras, ya que estos símbolos oníricos aluden a estar descubriendo aspectos desconocidos de nuestra personalidad, homologables en ciertas ocasiones al descenso a los infiernos, tanto personales como colectivos, del lado oscuro de la personalidad o de la humanidad.

Fragmento: La Sombra - LA SOMBRA - José Francisco Zamorano - Psicólogo, Terapeuta Corporal. Profesor e Investigador de Etología en Santiago de Chile.


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Cuentos de Sombra

La sombra es un fenómeno natural que se ha constituido en figura literaria y en fuente de inspiración de muchos autores. José María Parreño ha seleccionado once narraciones para reflejar la incidencia de este fenómeno en la literatura. En el ámbito de la ficción, la sombra puede desligarse del cuerpo, adquirir vida propia, desaparecer temporal o definitivamente o testimoniar la humanidad -o inhumanidad- de su propietario. En “El pescador y su alma” (1891), de Oscar Wilde, la renuncia a la sombra implica la pérdida del alma.
Es el mismo caso del cura Atarrabio, que condena su alma al comerciar con el Diablo.
La desaparición de su sombra sólo manifiesta su condición de pecador. La redención estará asociada a la recuperación -aunque sea en los instantes previos a la muerte-
de esa proyección oscura que producen los cuerpos al interceptar la trayectoria
de la luz.
En el cuento de Pérez Galdós, “La sombra” (1870) encarna el temor a la infidelidad. Cuando el marido escarnecido se entrevista con el amante de su mujer, descubre en realidad sólo se trata de una sombra. En el extraordinario relato de Poe, “Sombra”, la prosa se aproxima a la perfección. Esta vez la sombra representa la posibilidad de comunicar el mundo de los vivos y los muertos. Nerval apunta que en Oriente la sombra es una extraña marioneta llamada Karagüz, que representa la precariedad de la condición humana, su predisposición al fracaso y al escarnio.

Cuentos de sombra
- José María Parreño (Sel) - Varios trad. Siruela

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El Cisne Negro

Cuando una película cita a tantos espectadores, a grupos tan diversos, significa que algo en las profundidades de lo inconsciente está siendo representado como ha sucedido con la película El Cisne Negro. En la sede del Centro de Estudios Junguianos en alguno de esos momentos de sus cinco presentaciones con los análisis de Trudy de Bendayán y Mariano Fernández del simbolismo que encierra esta película y que publicamos a solicitud de los asistentes. Si algo podríamos proponer para aproximarnos a los contenidos de esta rica creación cinematográfica, es asomarnos, apenas asomarnos, a la constelación de signos, símbolos, señales, figuraciones y demonios que constituyen este fascinante delirio de 108 minutos. Es acompañar el oscuro relato de una mujer que como elaborada en plastilina por voluntad y poder demiúrgico de su madre, se esfuerza por ceñirse a su imagen y semejanza, asumiendo como virginal doncella a los 28 años la convicción de tener un talento fuera de lo común para la danza, de modo de lograr lo que su progenitora no consiguió, entre otras razones por el inmenso error de salir embarazada. Por eso Erica Sayers dibuja a su hija y para ello se vale de la técnica de la foto intervenida; la imagen impresa y luego manipulada con colores. Son como fantasmas que invaden la habitación materna. Por eso Erica Sayers espera a su hija. Por eso la despierta para que no falte a sus ensayos. La viste, la desviste. La acosa. La anima, la consuela y se conduele de sus fallas y debilidades. Acecha sus gestos. La controla. La persigue desde el teléfono celular que la llama con la identificación de MOM, en mayúsculas y con los acordes de El Lago de los Cisnes . La poda, le corta las uñas y le castra los dedos, para que no los use como arado y se roture la espalda y por esos surcos se le vaya en alas. Hasta aparece de golpe en los momentos de secreta intimidad de la muchacha. En pocas palabras, la posee como a una muñeca. Como a la bailarinita de la cajita de música a la que todas las noches también le da cuerda para que su dulce niña-grande pueda dormir arrullada por el leitmotiv de la misma suite, y sueñe entre las mariposas de colores que pueblan el papel tapiz de la habitación, mientras las volutas y zarcillos art nouveau de la lencería, le enmarcan el rostro angelical. En el ballet, una mujer debe jugar un doble papel: el de Odette, joven virginal, frágil, pura y casta, y el de su sombra, Odile: una mujer oscura, venusina y sensual. En el ballet un cisne se transforma en mujer. En la película, escindida su personalidad una mujer se transforma en cisne y como se supone que hacen los cisnes, en aras de su belleza estética y la perfección, lleva su instintividad al extremo que exige su pureza, y entrega su vida tras un último canto. Es el anuncio de la muerte del cisne: un misterio legendario que lo define y que nos viene también desde Grecia y Roma.

Fuente: Fragmento de Cisne Negro - Trudy Osfteld de Bendayán, Analista junguiana, Magister en Filosofía,  Ph.D en Estudios Psicoanalíticos. AVPA. IAAP


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Fuentes de Información

(1) Hercules y el Proceso de Individuación
Lic. Fabián Flaiszman
Psicólogo.
(2) Teoría de la
Personalidad
Dr. C. George Boeree
Traducción al castellano
Dr. Rafael Gautier
(3) Fundamentos del Pensamiento de
CARL G. JUNG

Vicente Rubino
(4) La Psicología de Jung
Jolande Jacobi
(5) Encuentro con la Sombra
William A Miller
(6) La Pasta Base
y otras adicciones

Revista Umbrales
Leonardo Buero
(7) La sombra y su integración psicológica
Ángel Almazán De Gracia

A quienes quieran profundizar el tema, les sugerimos recurrir a: Textos de Jung
Psiconet.org

Dese hace algunos meses y, a partir de un proyecto que se relaciona con el entrenamiento de competencias socio-emocionales, es que retomé mi lectura de Jung , en especial del proceso de individuación. Y en esa búsqueda, encontré un modo interesante de repensar la crisis de la edad adulta, crisis que a mis 41 años, definitivamente me toca de cerca.

Si queremos comprender los cambios propios de la mitad de la vida, encontraremos en Jung una mirada interesantísima a partir de su idea del proceso de individuación:
«producir un individuo psicológico, una unidad independiente e indivisible, un todo».
Integrar la sombra es un punto nodal de este proceso; y desde mi experiencia
- propia y en procesos ajenos- , uno de los más complejos.

Por eso, sin importar tu edad biológica, ni tus etapas críticas, ni las crisis en general;
te proponemos salir al encuentro de tu sombra y quien te dice,
no aprendas de ella los grandes secretos del alma humana.

 

Fabiana Andrea Mendez

 

 

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