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Peligro II...
Psicópatas a la Vista
“Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente,
anda alrededor buscando a quien devorar. Resistidlo firmes en la fe, sabiendo que los mismos
padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 Pedro 5:8-9).

No imaginan mi fastidio cuando utilizo palabras técnicas en un texto, pero debo reconocer
que viviendo en Buenos Aires, post Caso Ángeles Rawson 1
; la palabra “psicópata" encabeza
el ranking de las más usadas en lo cotidiano. Es que fue tan brutal su uso y abuso
en los medios masivos de comunicación; que siento la necesidad de escribir al respecto:

•   Por un lado, para aclarar algunas cuestiones, pues tengo la sensación que al mejor estilo Hollywood descubrimos hoy “asesinos seriales” en quienes no encajan en nuestro modelo
de normalidad; o por el contrario, quienes encajan tan bien
que nos resulta imposible no sospechar de una doble vida oculta.

•  Por otro lado, porque la instalación del tema, es una gran oportunidad para profundizar un texto que escribí en el 2009 llamado “Peligro… Manipuladores a la vista”2, consiente entonces de la importancia de cuidarnos del nefasto dominio de la manipulación.

No olviden que tal como sucede en el mundo espiritual con el “mal”;
frente a los psicópatas, existen dos cuestiones que nos hacen totalmente vulnerables:

      1 - Desconocer su existencia, ningunearla o subestimarla
      con ideas como: a mí no me afecta, a mí no me va a pasar,
      yo jamás caería bajo el dominio de otra persona;
      o sólo a los débiles les suceden estas cosas.

      2 - Sobredimensionarlos, y vivir aterrorizados defendiéndonos
      de un enemigo, a quien, independientemente de su crueldad
      que no niego; corremos el riesgo de fortalecerlos, dándoles un
      poder supremo para hacernos daño.

Por esto, si perteneces a alguno de estos dos grupos, o simplemente como el común de los mortales vivís rodeado de ellos, no te pierdas de este antídoto para convivir con ellos y ellas; pues mal que me pese, la psicopatía no es una cuestión de género.

El Piscópata, un caso libro

Si bien al hablar de psicópatas tenemos la obligación de recurrir al ámbito “psi” (psicología y la psiquiatría); resulta imposible con el diccionario de la Real Academia Española, pues de hecho ya relaciona al termino con una enfermedad mental.

Psicópata. (De  psico-  y el gr.  p ? ??? , dolencia).
1. com.  Med.  Persona que padece psicopatía, especialmente anomalía psíquica.  

psicopatía. ( De  psico-  y  -patía ).
1.  f.  Med.  Enfermedad mental.
2.  f.  Med.  Anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece.

Bien, ya con esta primera reflexión, podemos desterrar la idea disparatada de que el psicópata es un alienado mental, alguien que no sabe lo que hace, lo que popularmente y erróneamente denominaríamos “un loco”. Nada de esto.
Simplemente, acordemos que se trata de un individuo que presenta una alteración de su conducta social y de este modo, es la psicopatología la ciencia con mayor autoridad para hablar de él.

La psicopatía es una de las entidades clínicas más controvertidas y por lo tanto no existe un acuerdo unánime ni siquiera al modo de nombrarla, y además encontramos las más diversas interpretaciones que van desde lo biológico hasta lo social.

Ha recibido distintos nombres a lo largo de la historia, siendo el primer autor en identificarlo Phillipe Pinel (1801-1862) como “manía sin delirio” para referirse a personas cuyas respuestas emocionales eran inusuales y presentaban furias impulsivas, permaneciendo intacta su capacidad de razonamiento.

Apoyándonos en autores de mediados del siglo XX en adelante comenzaremos con Karpman (1961) quien lo describe como:
  • un individuo insensible, con emociones simples
  • emocionalmente inmaduro,
  • desdoblado en su personalidad
  • carente de profundidad,
  • sin capacidad para experimentar ansiedad o miedo
  • sin la posibilidad de que las recompensas o castigos ejerzan
    efecto alguno sobre su comportamiento.

Para avanzar, me gusta referenciar las descripciones que realizó Cleckley (1941) pues para é el síntoma básico de la psicopatía sería la deficiente respuesta afectiva hacia los demás, que explicaría el comportamiento antisocial que manifiesta el individuo.

1. Encanto superficial e inteligencia normal.
2. Ausencia de delirios y otros signos de pensamiento Irracional
3. Ausencia de nerviosismo y manifestaciones psiconeuróticas
4. Informalidad
5. Falsedad e insinceridad
6. Incapacidad para experimentar remordimiento o vergüenza
7. Conducta antisocial irracional
8. Falta de juicio y dificultad para aprender de la experiencia
9. Egocentrismo patológico e incapacidad de amar
10. Pobreza en las relaciones afectivas
11. Pérdida específica de la intuición
12. Poca respuesta a las relaciones interpersonales
13. Conducta desagradable y exagerada, a veces con consumo exagerado de alcohol
14. Amenazas de suicidio no consumadas
15. Vida sexual impersonal, frívola y poco estable
16. Dificultad para seguir cualquier plan de vida

Aunque podría elegir muchos autores, me detuve en Cleckley porque me resulta muy interesante la distinción que realiza entre psicopatía y delincuencia ordinaria, pues a pesar de la existencia de indicadores comunes; no podemos asociar naturalmente estos puntos, como tanto se hace en los medios en estos últimos tiempos.

Vale decir que no todo delincuente es un psicópata;
ni que todo psicópata se convertirá en un delincuente.
En ese sentido, y si bien hay muchos escritos y estudios
de psicopatía realizado sobre delincuentes, no es este el punto
que me interesa profundizar en este texto.
Mi objetivo es plantear el tema desde un lugar
más cercano, al punto que si continúan leyendo,
verán hasta donde profundizo este concepto.

Finalmente, si queremos profundizar en esto, les dejo las referencias de las dos biblias psiquiátricas a las que en estos tipos de temas debemos recurrir:

  • DSM - Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales  (en inglés Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. Aclaro que utilizo el DSMIV, aunque ya existe el DSM-5, publicado en mayo de este año y que se traducirá al español en el 2014. (')

    • CIE - Clasificación internacional de enfermedades (en  inglés  ICD, siglas de International Statistical Classification of Diseases and Related Health Problems) publicada por la OMS, acrónimo de la Clasificación internacional de enfermedades.
      Su décima versión está generalizada en todo el mundo y ya se está trabajando para su versión 11 vigente
      estimativamente en año 2015. (*'
      )

Más allá de esto, sin importar la definición que utilicemos, los profesionales coinciden en un pesimismo generalizado y una actitud negativa ante su tratamiento y mejoría. No olviden que difícilmente se lo vea por un consultorio solicitando ayuda.

En relación con esto, recuerdo el comentario de un psiquiatra que en mis tiempos de estudiante de psicología me dijo:

- “El problema para la psicología es que los psicópatas, siempre son un caso de libro. Ellos jamás pisarían un consultorio como pacientes.
Sin embargo los psicólogos tienen una gran ventaja respecto al resto de profesionales, y es que es muy fácil encontrarlos entre sus colegas: sin dudas la psicología es la carrera que mejor le sienta a un psicópata.”-

Imposible olvidar aquel comentario y más aún la respuesta que sonrientemente le di entonces:

- "Mi estimado, no subestime a los psiquiatras, pues ellos tienen una ventaja aún mayor; les basta un simple espejo en su baño para conocerlos."-

Aunque las malas lenguas bien dirían "comentario psicopatón el de psiquiatra y respuesta no menos psicopatona la mía"; para su desgracia la vida me dio la oportunidad de aprovechar esa anécdota para introducir el concepto que quiero compartirles.

A contramano de la idea que se impone sobre los psicópatas
comparables a marcianos o a personalidades rarísimas,
totalmente ajenas a nosotros y a nuestros valores;
quiero compartirles una la idea -lejana a toda patología-
que aún el peor de los espejos no va a negarse a reflejar.

 

Espejito espejito...
¿Psicópata yo?

Después de trabajar con muchas personas y fundamentalmente conmigo sobre la necesidad de integrar la sombra 3, estoy cada vez más convencida que la vulnerabilidad hacia los otros, se fortalece una creencia infantil que podría sintetizarla de este modo: “yo soy buena y todo lo que hago es bueno; los otros me lastiman y yo nada puedo hacer”.

Si bien para quienes no leyeron mi artículo al respecto, les recomiendo hacerlo3; les comparto una definición de sombra indispensable para continuar:

En la psicología de Carl Jung la sombra, fue definida como el lado oscuro de la personalidad. Está constituida por frustraciones, experiencias vergonzosas, dolorosas, temores, inseguridades, rencor, agresividad que se alojan en lo inconsciente del ser humano, formando un complejo, muchas veces, disociado de la consciencia. La sombra contiene lo negativo de nuestra personalidad que el yo - portavoz de lo conciente - no siempre quiere conocer y mucho menos asumir como propias;
por lo cual negándola, se frena la manifestación de nuestra auténtica forma de ser y de sentir.

De aquí que no quiera usar nombres técnicos, pues si yo hablara de o psicopatías, probablemente, probalmente todos nos sintamos lejos del tema.

Sin embargo, si les hablase de manipulación, insensibilidad, egocentrismo, emocionalidad inmadura, doble cara, adicciones, frivolidad, superficialidad, impulsividad, mentiras, incumplimiento de normas, desafío a la autoridad, deshonestidad, irritabilidad, agresividad, irresponsabilidad, despreocupación por el otro, culpabilización de los otros por nuestros errores, falta de tolerancia a la frustración, incapacidad de mantener vínculos íntimos duraderos; falta de vergüenza, de remordimiento, de sentimiento de culpa…, etc.

Como no decirles y decirme,
que quienes estemos libres de estos "pecados",
arrojemos la primera piedra.

Se que muchos me cuestionarán en este punto; pero consideren que la psicopatía en este texto, es sólo una excelente excusa para desafiarnos a superar una lógica vincular que definitivamente me debilita frente a quien consciente o inconscientemente me intente dañar.

Y si bien, se de la existencia de mucha hipocresía 4 al respecto, la cual me resulta más perversa que la perversidad misma; soy conciente también de muchas personas que fundamentalmente por inmadurez emocional, no pueden conectarse con sus aspectos negativos y por lo tanto; los ven exacerbados en los otros otorgándoles un poder letal sobre sus vidas.

Lamentablemente la mediatización del tema en lugar fortalecernos frente a personalidades complejas; no expone a ellas.
Es tal la lejanía con el “llamado psicópata”; que nos convertimos en el mejor de los blancos para su estrategia destructora.

Como les decía en la introducción, el ninguneo del poder del otro sobre nosotros; o su sobredimensión, es el punto que debemos trabajar.

Fortalecernos frente al mal, requiere valentía y tolerancia para asumir una experiencia de autoconocimiento, en especial de aquellos puntos obscuros que nos negamos a ver; apoyándonos en una estrategia que tenga como objetivo la madurez emocional y espiritual para aceptar y aceptarnos, perdonar y perdonarnos y hacer de todo error una experiencia única de aprendizaje y cambio.

El mismo Jung advierte5 que "vivir consigo mismo requiere una serie de virtudes cristianas que cada uno debe aplicar a la propia persona, o sea, paciencia, amor, fe, esperanza y humildad".
La tolerancia es, pues, una virtud que primero debe aplicarse uno consigo mismo y después con los demás.

 

Y ahora...
Quién podrá defendernos?

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” ( Efesios 6:11)

No dudo que la mejor defensa, a diferencia de la popular creencia que es un buen ataque; es resguardarnos en una armadura, construida en un escenario más real -el de la vulnerabilidad- a partir de nuestros propios puntos obscuros que nos muestrala la sombra. 3

No intento con esto justificar a nadie ni minimizar conductas destructivas; sólo les propongo un esfuerzo por no juzgarlas; dejándole a la justicia y a Dios un rol que no nos corresponde y que puede causarnos daños aún mayores.

A menudo corremos el riesgo de sobredimensionar al otro atribuyéndole una estrategia deliberada para lastimarnos, cuando simplemente enfrentamos a alguien que es lo único sabe/puede hacer.

Se trata de personas que lastiman porque sí, más cruelmente a quienes tienen cerca; lugar que circunstancialmente ocupamos nosotros.

Cuidarnos de ellos, requiere ante todo de mucha humildad. Un ego con necesidad de protagonismo, es un gran enemigo interno a vencer para librarnos de todo mal.

Si queremos realmente protegernos, hay dos cuestiones que debemos considerar en nuestra armadura:

1 La dependencia emocional.6 -
O la idealización del otro.

En la naturaleza humana, más allá de la personalidad individual, resulta siempre importante analizar los vínculos interpersonales.

En ese sentido, cuando escribí sobre manipuladores y lejos de cualquier intento de culpabilizar a las víctimas,
creí en la importancia de establecer una relación entre manipulador
y manipulado; independientemente de la responsabilidad
que recae en el manipulador:

Manipulado como el manipulador parten de alguna carencia afectiva o emocional en su infancia.

•  El manipulador aprendió a defenderse, usando su poder.
El manipulado aprendió a hacer todo para ser querido y aceptado. 

•  La víctima es servicial, asume las responsabilidades de otro. El manipulador exige que lo quieran y que asuman por él las responsabilidades. 

•  El manipulado hace todo lo posible por complacer y ser amado. El manipulador se aprovecha de ese punto vulnerable y lo descalifica.

Si hoy completará ese texto, les hablaría de la dependencia emocional 6, un punto que siempre abordamos en cualquier proceso que se proponga la madurez emocional:

SER DEPENDIENTE EMOCIONAL es buscar siempre la aprobación de los demás, su afecto, al punto que se crea un desequilibrio que nos hace sufrir...

Un buen indicador de cómo las dependencias condicionan nuestras vidas; es la inseguridad o la escasa confianza en nosotros mismos. Por ejemplo; pensamos hacer o no algo, por temor al enfado o al rechazo, temiendo perder aprobación de quienes nos rodean.
Puede ocurrir que otras personas, consuman casi la totalidad de nuestra energía mental, por eso decimos que lo que sentimos por ellos nos lastiman.

Muchos autores identifican a estas personalidades como PERSONAS QUE SE RELACIONAN CON LAS PERSONAS EQUIVOCADAS

Acostumbrados a la falta de amor en las relaciones personales, ESTAN DISPUESTOS A ESPERAR LO QUE SEA Y ESFORZARSE POR COMPLACER AL OTRO.

Por lo tanto, encontrarnos con nuestra sombra, puede implicar asumir una estrategia manipuladora en tanto dependientes emocionales.

En ese momento, comienza el proceso de maduración emocional para sanar heridas infantiles. Heridas que hasta hoy cobijaron el poder destructor de los otros; y que finalmente podremos desactivar capitalizando la fortaleza que el perdón nos restituye. Un perdón que desde la fe es más sencillo activar.

  Un perdón a nosotros mismos en tanto adultos, pero también al niño o la niña que fuimos y que no supo que hacer frente al dolor, o mejor dicho hizo lo que pudo hacer.

•  Un perdón a los adultos reales o imaginarios que a lo largo de nuestra vida, con voluntad o sin ella, nos decepcionaron y lastimaron.

  Un perdón piadoso a todos y todas los que con voluntad o sin ella, intenten o intentarán hacernos daño

 

2 Las Omnipotencia. 7
o la subestimación del otro

Si siguen la referencia que acompaña a la palabra omnipotencia, verá que lo lleva directamente a un texto llamado Fortalecer la autoestima. Un texto que, a partir de la baja autoestima pasiva bien podría ampliar el concepto de dependencia emocional.

Sin embargo, en este caso, lo vamos a utilizar pues en él fijo una relación importantísima para para entender este punto;

Alta Autoestima = Baja Omnipotencia
Baja Autoestima = Alta Omnipotencia

Si algo resulta muy negativo, es la tendencia a ocultar el dolor que padecemos, racionalizando la conducta y creando la apariencia de 
autoconocimiento, auto-aprecio y auto aceptación. 
Quienes hacen esto utilizan máscaras,
parodias o disfraces de autoestima.

Un tema básico a profundizar en la sombra, se relaciona con el peligroso disfraz de la   omnipotencia, o también baja autoestima agresiva: un mecanismo de defensa por el que cual un individuo se enfrenta a conflictos emocionales y/o a amenazas de origen interno o externo, pensando o actuando como si dispusiera de poderes o capacidades especiales y fuera superior a los demás. 
A veces desde afuera, se lo interpreta como un sentimiento de superioridad, de alta autoestima.

Nada más lejano, pues creer que se cuenta con el poder absoluto, la verdad revelada y una superioridad sobre el resto; es la contrapartida de la sensación de impotencia total.

La omnipotencia, en definitiva, será la que nos expone al otro. Por más esfuerzos que hagamos siempre será un disfraz, el cual nos impide cuidarnos y aunque más no sea por su ilegitimidad, se tonará en un blanco perfecto donde nos dañen.

Desconocerla, me recuerda al cuento de la ranita y el escorpión otro gran aliado para aprender a defendernos;

Cuentan que un escorpión le pide a una rana que lo ayude a cruzar el río prometiéndole no hacerle ningún daño.
La rana accede subiéndole a sus espaldas pero cuando están a mitad del trayecto el escorpión pica a la rana. Ésta le pregunta incrédula " ¿cómo has podido hacer algo así?, ahora moriremos los dos " ante lo que el escorpión se disculpa " no he tenido elección, es mi naturaleza".

Y aunque hay otras versiones que muestran a una rana dubitativa que incluso le plantea al escorpión su temor a ser picada; no creo en su ingenuidad, ni tampoco en un acto de caridad al prójimo.

Lo hizo confiada, creyendo que llegarían a un acuerdo: si el escorpión la necesitaba para llegar a la otra orilla, entonces nada podría a hacerle.
No tengo dudas en esto, subestimar a quien nos daña, puede ser no considerarlo o suponer que es posible cambiarlo o acodar algo con él.

Imposible manipular a un manipulador, en esa carrera siempre perderemos: nosotros con gran esfuerzo ostentamos una burda máscara y ellos son esclavos de su naturaleza.

A diferencia del dicho popular, que afirma que quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón; quien psicopatea a un psicopatatón
tiene cien vidas en prisión.

(*) Piscopatas
en el DSMIV

Criterios para el diagnóstico de F60.2 Trastorno antisocial de la personalidad (301.7)

A.   Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde la edad de 15 años, como lo indican tres (o más) de los siguientes ítems:

1.   fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención
2.   deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer
3.   impulsividad o incapacidad para planificar el futuro
4.   irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones
5.   despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás
6.   irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas
7.   falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros

B.   El sujeto tiene al menos 18 años.
C.   Existen pruebas de un trastorno disocial que comienza antes de la edad de 15 años.
D.   El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o un episodio maníaco. 


(**) Piscopatas
en el CIE 10

F60.2 Trastorno disocial de la personalidad

Se trata de un trastorno de personalidad que, normalmente, llama la atención debido a la gran disparidad entre las normas sociales prevalecientes y su comportamiento; está caracterizado por:

a)   Cruel despreocupación por los sentimientos de los demás y falta de capacidad de empatia.
b)   Actitud marcada y persistente de irresponsabilidad y despreocupación por las normas, reglas y obligaciones
sociales.
c)   Incapacidad para mantener relaciones personales duraderas.
d)   Muy baja tolerancia a la frustración o bajo umbral para descargas de agresividad, dando incluso lugar a un comportamiento violento.
e)   Incapacidad para sentir culpa y para aprender de la experiencia, en particular del castigo.
f)   Marcada predisposición a culpar a los demás o a ofrecer racionalizaciones verosímiles del comportamiento conflictivo.

Puede presentarse también irritabilidad persistente. La presencia de un trastorno disocial durante la infancia y adolescencia puede apoyar el diagnóstico, aunque no tiene por qué haberse presentado siempre.


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Nuevo mapa cerebral del psicópata.

Es uno de los retos de la ciencia Es uno de los retos de la ciencia y la psiquiatría: conocer más sobre el mecanismo neuronal que subyace en las personas con psicopatía. Un nuevo estudio encuentra diferencias en determinadas zonas cerebrales que explicarían por qué estas personas son incapaces de sentir el dolor ajeno. Esta enfermedad mental, explican los autores de la investigación, publicada en la revista   'JAMA Psychiatry'   , "está caracterizada por la falta de afectividad interpersonal, así como por problemas de socialización y de comportamiento". Como explica un especialista español al comentar este trabajo, Jerónimo Saiz, jefe de servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, los sociópatas, así es como los psiquiatras se refieren a los afectados por este trastorno, "no aprenden de la experiencia, no reconocen ninguna autoridad, no respetan las normas, de hecho, suelen trasgredirlas, y, sobre todo,   se caracterizan por su falta de empatía con el dolor de los demás . Es precisamente esta frialdad, añade, la que hace que puedan hacer daño a otros sin ninguna repercusión emocional". De hecho, indica el principal autor de este trabajo, Jean Decety, "en comparación con los delincuentes no psicópatas, los   psicópatas   son responsables de una cantidad desproporcionada de delitos repetitivos y actos violentos en la sociedad". Con el objetivo de entender mejor la base neuronal de esta empatía, un grupo de neurocientíficos de la Universidad de Chicago (EEUU) y de la Universidad de Nuevo México puso en marcha un estudio con presidiarios, con una donación de 1,2 millones de euros del Instituto Nacional de Salud Mental. Según reza el artículo,   entre el 20% y el 30% de ellos presenta esta alteración psiquiátrica . Sin embargo, en la población general, sólo el 1% está afectada. Participaron de forma voluntaria 80 reclusos cuyas edades oscilaban entre los 18 y los 50 años. Tenían diferentes grados de psicopatía: alto, medio y bajo. A todos se les mostraron dos series de imágenes en vídeo. En la primera tanda, eran   testigos de situaciones violentas   en las que varios individuos sufrían daños físicos derivados de golpes, cortes, etc. causados por otra gente de forma intencionada (por ejemplo, el aplastamiento de los dedos de una mano otro sujeto cierra la puerta del coche a conciencia). En la segunda tanda, las imágenes mostraban, no el acto, sino diferentes expresiones faciales de dolor. A través de la resonancia magnética funcional, los investigadores observaron que en los participantes con mayor grado de psicopatía, determinadas   zonas cerebrales   (corteza prefrontal ventromedial, corteza orbitofrontal, la amígdala y   sustancia gris   periacueductal ) mostraban menor actividad que los voluntarios controles (aquellos con bajo grado de este trastorno de la personalidad). Y lo más novedoso, un resultado que no se esperaban, es que aumentaba la actividad en la corteza insular. "Esta región está implicada en el comportamiento, la valoración de las consecuencias y en la incorporación del aprendizaje emocional en la toma de decisiones morales". Esta aportación, señala el psiquiatra español, también presidente de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, "ayuda a conocer mejor el   sustrato neurológico sobre el que se sustenta la empatía para, en un futuro, quizás poder diseñar medicación que corrija" la falta de sensibilidad ante el dolor ajeno.
El tratamiento de este trastorno de la personalidad disocial es bastante difícil y consiste en el tratamiento psicológico y la rehabilitación (intentar reestructurar el mecanismo perdido del respeto a los demás y a las normas), pero no hay medicación .

Laura Tardón
El País -
  Madrid
Abril 2013


Los 10 hombres más psicópatas del cine
Norman Bates:   Era cosa de sólo mirarlo para saber que algo muy malo pasaba con su cabeza. Nos referimos al protagonista de la cinta “Psicosis ” de Alfred Hitchcok.
Hannibal Lecter:   Difícil dejar afuera de este listado al personaje mítico encarnado por Anthony Hopkins. en “ El silencio de los Inocentes” Se trató de un respetado psiquiatra que se trastorna y se vuelve caníbal.
Jack Torrance:   Jack Nicholson en “El resplandor” basada en el best seller de Stephen King. Se trata de un escritor que accede junto a su familia a cuidar un hotel en las montañas.
John Kramer:   Hay que decir que este hombre, también apodado como “Jigsaw” se impuso por convertirse en uno de los sicópatas más recordados del cine, el protagonista de la saga
Juego del Miedo"
Max Cady:  
Robert De Niro protagonista de “Cabo de miedo”. Se trató de un hombre que había sido condenado a años de cárcel injustamente por un abogado y decide, luego de cumplir su condena, vengarse de él y de toda su familia“
Alex:   Si bien “La naranja mecánica” de Stanley Kubrick no puede ser catalogada como una cinta de terror, su protagonista eguramente dejó
en vilo a varios por su comportamiento perverso y psicopático.
El Huasón:   Se trata de la versión del fallecido Hugh Ledger de “El Huasón” en la película “The dark knight ”. Su personaje se muestra como un desequilibrado mental y un criminal despiadado.
Patrick Bateman:   Christian Bale interpreta en Psicópata Americano a un exitoso empresario de personalidad ambiciosa y extremadamente narciso que : asesina a sus compañeros de trabajo y a prostitutas.
Jerry Blake:   En la cinta “El padrastro”  (1987) Terry O'Quinn dio vida a “Jerry” un hombre aparentemente tranquilo que sólo quiere formar una familia. 
Jean Baptiste Grenouille:   La cinta “El perfume” . No dejó indiferente a nadie debido a que su p rotagonista presenta como un joven francés tímido para luego convertirse en un psicópata.

Fuente: Terra Chile



Fuentes de Información

1- Caso Ángeles Rawson.
Buenos Aires junio 2013 .

2 - Peligro...
Manipuladores a la Vista

Web Encontradores.

3- Al encuentro de tu sombra
Web Encontradores.

4 - La Hipocreís de los Tolerantes
Web Encontradores.

5 - La sombra y su integración psicológica
Ángel Almazán De Gracia

6 - Cuando la Cicatriz se
hizo visible

Web encontradores.

7 - Fortalecer la Autoestima
Web encontradores.


Sé que este texto es en parte mentiroso, pues lejos de hablar de los psicópatas;
en mi mejor maniobra manipuladora, los utilicé como excusa
para reforzar aquellos temas que siempre trato.

·La autoestima, la sombra, la madurez emocional y la importancia de cambiar el modo de mirar las cosas", son un clásico en mi trabajo.

Y de verdad no siento culpa ni remordimiento alguno, pues si llegaste hasta aquí,
es porque algo de lo leído te hizo sentido.
El fin definitivamente justificó los medios.

Al mejor estilo del escorpión, es inevitable que no pique a esa lógica perversa
sobre buenos y malos que nos expone frente al mal.
Aún, cuando existen ranitas especialistas en autoayuda,
con negocios millonarios del otro lado de la orilla que negocian cualquier cosa.

A diferencia del escorpión, no lo hago por mi naturaleza; todo lo contrario, es mi elección.
O mejor dicho, mi apuesta. Una creencia en lo sobrenatural
que sólo la gracia de Dios podrá concederme .

 

 

Fabiana Andrea Mendez

 

 

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Dos propuestas temáticas diferentes, con identidad propia, que debes al menos darme la oprtunidad de concoer.


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