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Ataques de Pánico.
Cuando la angustia gana la partida.

Hace unos días,  tomé conciencia sobre  la cantidad de personas en mi entorno que padecen ataques de pánico.
Y como  conozco bastante al respecto, no dejan de sorprenderme dos aspectos de su vivencia:

1 - La ajenidad. En general lo relatan, como si algo desde el exterior sin previo aviso,  los embistiese. En ese sentido, creo en una batalla ganada por el lenguaje del poder1,  pues  ya no habla de crisis de angustia, considerando que difícilmente alguien pudiese sentirse ajeno a ella.

2
- La vergüenza.   Si bien hoy es uno de los temas de moda, es común que muchas personas lo oculten, aún a afectos muy cercanos o a aquellos que podrían ayudarlos.

Dos aspectos que, definitivamente le otorgan un plus innecesario al padecer y que son un verdadero obstáculo para superarlos.
En ese sentido, la posibilidad de conocer de qué se trata y de conectarnos con la singularidad de la vivencia de angustia2 nos permitirá compartir más aliviado lo que nos pasa….

Quién sabe si “A mí me pasa lo mismo que a usted”
no sea una constante en una era de tanta enajenación emocional y espiritual.

¿Alguna vez pensaste que esto podía sucederte?

A diferencia de comenzar por los diccionarios, en este caso voy a compartirles tres relatos muy frecuentes de episodios panicosos:
Todo empezó una madrugada, sentí un fuerte dolor en el pecho y el brazo izquierdo, de pronto fue como si me faltase el aire, como si tuviera un nudo en la garganta que me asfixiaba.
Mi corazón se aceleró al punto que creí iba a explotar. Tuve que levantarme, para llamar a una ambulancia y fui directo a la terapia de un hospital. Me revisaron y me dijeron que no me preocupase, que estaba ansiosa y muy angustiada.
Desde entonces, ese infierno me acompañó día y noche.

La primera vez fue en el subte. Sentí un hormigueo en mi cabeza y la sensación de asfixia. Poco a poco tuve miedo, no se muy bien a qué pero cuando llegaban las sensaciones me daban ganas de bajarme porque creía que me iba a desmayar. Un sudor frío me invadía y estaba seguro que todo el vagón ya lo había notado. Después ya me pasaba en la calle, sentía terror de pararme en los semáforos o de que me atropellase un auto.
Finalmente ya no tenía que ver con el lugar, siempre ese temor estaba conmigo.

Imposible olvidar esas vacaciones. Estaba muy alterada pues salimos con mi familia a las apuradas, no había podido controlar el auto ni reservar alojamiento. Mientras manejaba, de repente me invadió un terror atroz, quedé paralizado experimentando una sensación de ahogo, mi corazón latía tan fuerte que pensé que me iba a morir. Me temblaban las manos y un sudor helado me recorría el cuerpo. Pensé que todos morirían por mi culpa. Sabía que no había nada a que temerle, que sólo eran nervios pero no pude hacer nada. Mucho después supe que allí comenzaron mis ataques de pánico y por suerte pude superarlos.


Con ustedes el temido Ataque de Pánico.

Ahora si es tiempo de presentarles el tema. Para hacerlo voy a tomar información textual de Medline Plus3- el portal de Salud servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU .

Este trastorno también llamado crisis de pánico4 es bastante diferente a otros tipos de ansiedad en cuanto a su vivencia. Los ataques de pánico se presentan inesperadamente, aparentemente sin causa alguna y que se inician bruscamente alcanzando su máxima expresión en los primeros diez minutos.

Una vez que una persona sufre un ataque de pánico, pueden crearse miedos irracionales llamados fobias, relacionados con esas situaciones, y comenzará a tratar de evitarlas. Con el tiempo, la necesidad de evitar esas situaciones y el grado de ansiedad por miedo a otro ataque puede llegar al punto en que esa persona se vea realmente incapacitada y sin ganas de vivir.

Los ataques de pánico no duran mucho tiempo,
pero según los relatos de quienes lo sufren
las sensaciones vividas son tan terribles que parecen durar una eternidad.

El trastorno de pánico es más común entre las mujeres que entre los hombres. Puede comenzar en cualquier edad pero suele comenzar entre los adultos jóvenes.

Si bien su causa se desconoce, los genes pueden jugar un papel. Otros miembros de la familia pueden tener el trastorno. Sin embargo, el trastorno de pánico a menudo ocurre cuando no hay ningún antecedente familiar.

El trastorno de pánico es dos veces más común en las mujeres que en los hombres. Los síntomas por lo general comienzan antes de los 25 años de edad, pero pueden ocurrir hacia los 35 años. El trastorno de pánico también se puede presentar en niños, pero no suele diagnosticarse hasta que son mayores.

Los ataques de pánico pueden cambiar el comportamiento y desempeño en el hogar, el trabajo o la escuela. Las personas con este trastorno a menudo sienten preocupación acerca de los efectos de sus ataques de pánico.

En numerosas ocasiones, quienes lo padecen pueden abusar del alcohol u otras drogas y se pueden sentir tristes o deprimidos.

Los ataques de pánico no se pueden predecir. Al menos en las primeras etapas del trastorno, no hay ningún desencadenante que comience el ataque. El recuerdo de un ataque pasado puede provocar ataques de pánico.

Su aparición depende de factores neurobiológicos (vulnerabilidad somática), psicológicos (traumas psíquicos o sexuales "que alterarían el patrón neurobiológico" y ambientales, que pueden ser detonados por:

1. Desencadenantes psicológicos: la sobre-exigencia, el estrés y los conflictos intrapsíquicos.

2. Desencadenantes físicos: el exceso de actividad corporal y el consumo exagerado de sustancias adictivas (como el café, el alcohol y la cocaína) o medicamentos que producen ansiedad. La mayoría de las personas mejora con el tratamiento.

 

Definiendo los Síntomas

La psiquiatría, más allá de incluirlo en los manuales de diagnóstico y tratamiento (DSM)5 , lo define a partir de diez síntomas o signos claros de identificar. Según el DSM-IV (American Psychiatric Association, 1994)
un ataque de pánico (también denominado crisis de angustia) consiste en la aparición temporal de intenso miedo, aprensión, terror o malestar que va acompañado frecuentemente de una sensación de peligro o catástrofe inminente y de un impulso a escapar y durante el cual cuatro o más de los siguientes trece síntomas aparecen de repente y alcanzan su máximo en diez minutos o menos:
  1. Palpitaciones o ritmo cardíaco acelerado;
  2. Sudoración;
  3. Temblores o sacudidas;
  4. Sensaciones de falta de aire o ahogo;
  5. Sensación de atragantamiento;
  6. Dolor o malestar en el pecho;
  7. Náusea o malestar abdominal;
  8. Sensación de mareo, de inestabilidad o de desmayo;
  9. Desrealización o despersonalización;
  10. Miedo a perder el control o a volverse loco;
  11. Miedo a morir;
  12. Parestesias (entumecimiento o sensaciones de hormigueo);
  13. Ráfagas de calor o escalofríos.

Las personas que sufren un ataque de pánico experimentan un enorme temor a morir, a sufrir un infarto, un accidente vascular cerebral, a perder el control o a volverse loco. Junto a este miedo se presenta una necesidad urgente de huir del lugar donde ha experimentado la crisis.

Es frecuente que el ataque de pánico se presente con falta de aire. Los ataques de pánico se pueden presentar asociados a una gran cantidad de trastornos de ansiedad: agorafobia, fobia social, fobia específica, trastorno por estrés postraumático o trastorno por estrés agudo.

Tipos de Ataques de Pánico.

  1. Ataque de pánico inesperado, sin causa conocida.
  2. Ataque de pánico provocado por desencadenantes ambientales (por ejemplo, ver un perro o una serpiente).
  3. Ataque de pánico que se relaciona o se ve propiciado con determinadas situaciones. Hay mayor probabilidad de que se desarrolle cuando se asocia a determinados estímulos, por ejemplo, al conducir un individuo tiene más probabilidad de experimentar un ataque de pánico pero también es posible que realice la conducción sin que se produzca el ataque.

 

Superando el Ataque de Pánico.

Lo primero que quiero compartirles es que hay muchos tratamientos y con muy buenos resultados. Lo importante a tener en cuenta es que, si bien hay mucha sintomatología física, la clave es trabajar en la esfera de los pensamientos, que por su irracionalidad o su ausencia, son claves al momento de superar esta vivencia.

Ahora bien, pasemos a la información de Medline Plus:

El objetivo de la terapia es ayudarlo a desempeñarse bien durante la vida diaria. Una combinación de medicamentos y psicoterapia funciona mejor. Tipos de medicamentos utilizados para tratar el trastorno de pánico:

  • Los antidepresivos llamados inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) casi siempre se recetan para el trastorno de pánico.
  • Los sedantes son medicamentos para relajarlo y se pueden usar por corto tiempo. Hay un riesgo de que causen dependencia.
  • Algunas veces se usan los anticonvulsivos para casos graves.

Los síntomas deben mejorar lentamente durante unas cuantas semanas. No deje de tomar sus medicamentos ni cambie la cantidad que está tomando (dosis) sin hablar con el médico.

La psicoterapia (terapia cognitiva conductual) le ayuda a entender sus comportamientos y cómo cambiarlos. Durante la terapia, usted aprenderá cómo:

  • Entender y controlar puntos de vista distorsionados de estresantes en la vida, como el comportamiento de otras personas o los hechos de la vida.
  • Reconocer y reemplazar los pensamientos que causan pánico y disminuir la sensación de indefensión.
  • Manejar el estrés y relajarse cuando se presenten los síntomas.
  • Imaginar las cosas que causan la ansiedad, comenzando con la menos temida. Practicar en una situación de la vida real para ayudarle a superar sus miedos.

  • Lo siguiente también puede ayudar a reducir la cantidad o la gravedad de los ataques de pánico:
  • No tomar alcohol
  • Comer a horas regulares
  • Hacer ejercicio regularmente
  • Dormir lo suficiente
  • Disminuir o evitar la cafeína, determinados medicamentos para los resfriados y los estimulantes

Expectativas (pronóstico)
Los trastornos de pánico pueden ser duraderos y difíciles de tratar. Es posible que algunas personas con este trastorno no se curen, pero la mayoría mejora cuando se realiza un tratamiento correcto.

Las personas con trastorno de pánico son más propensas a:

  • Consumir alcohol o drogas ilícitas.
  • Estar desempleadas o ser menos productivas en el trabajo.
  • Tener relaciones personales difíciles, incluso problemas matrimoniales.
  • Resultar aislado al limitarse a dónde van o con quién están.
Prevención
Si usted tiene ataques de pánico, evite lo siguiente:
  • El alcohol
  • Estimulantes como la cafeína y la cocaína.

Estas sustancias pueden desencadenar o empeorar los síntomas

A modo de cierre

Más allá de toda la información de este texto, me gustaría compartirles una frase que me regalaron y que, en lo personal, siempre me ayuda a pensar las cosas que me pasan:

Quizá no puedas cambiar la realidad, pero el miedo es un pensamiento y como todo pensamiento, sólo depende de vos cambiarlo
.

Y finalmente, no puedo evitar recordarte que, cuando de angustia se habla, suele ser peor el remedio que la enfermedad. Lo verdaderamente riesgoso en toda crisis de angustia es esclavizarse a ella.

Lamentablemente, cuando intentamos huir del dolor, corremos el riesgo,
de esclavizarnos a él, a partir de lo que llamo una Espiritualidad sin Dios.6

Fabiana Andrea Mendez

 

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en las Redes Sociales

Dos propuestas temáticas diferentes, con identidad propia,
que debes al menos darme la oprtunidad de concoer.


* - Perdidos en Encontradores
Yo no busco, encuentro.
¿Y vos?

Fuentes de Información

1- Poder y Lenguaje. Dos palabras claves para el bienestar.
Web Encontradores
2-
Che vuoi? - Esclavizados por la angustia
Web Encontradores
3 - Medline Plus - Información de Salud -
http://www.nlm.nih.gov/
4- Trastorno de pánico - Medline Plus
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000924.htm
5 - Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales
http://es.wikipedia.org/wiki/Manual_diagn%C3%B3stico_y_estad%C3%ADstico_de_los_trastornos_mentales
6- Esclavos de la Angustia
Web Encontradores






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