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El llamado de la Misión.
Un encuentro del yo creo.

Cuando planteo el proceso de construcción de la identidad, siempre señalo la importancia de la misión personal en el mismo, como un elemento clave al que generalmente referencian las religiones.

Y si bien desde la espiritualidad es fundamental realizar esta relación, desde el bienestar emocional no lo es menos. Por eso quiero compartirles algunas reflexiones al respecto, en un momento personal de profundas contradicciones sobre mi propia misión, que estoy segura sabrán perdonarme, si se reflejan en el texto.
Es que la sola idea de emprender una misión personal, frecuentemente nos plantea realizar elecciones que no suelen presentarse de una manera sencilla.


Tal como la identidad, la misión nos conmueve al plantear la paradoja de lo propio y lo ajeno:

* la identidad, como escribí el la caída de una imagen , es lo menos propio que tenemos, hasta tanto no cuestionemos “quiénes somos en realidad”.
* la misión, que sólo desde un llamado interior vamos a reconocerla, nos trasciende y ya sea se la explique desde la fe o desde el deseo; requiere un arduo camino para revelarse y siempre requiere comprometernos en su búsqueda.

Y entonces cómo no hablarles de la misión, sin referenciar ese llamado interior que todos y todas tuvimos alguna vez, incomprensible desde lo racional o incluso opuesto a nuestras creencias más certeras.
De hecho hace algunos días escribí sobre el poder de la intuición, que si bien es la mejor herramienta para acceder a ella, requiere de un entrenamiento en el cual la lógica formal no participa.

Cómo no hablarles de la misión sin invitarlos a conectarse con la real dimensión de la famosa frase de Blaise Pascal: "El corazón tiene razones que la razón no entiende”.

Razones, que te invito a revisar juntos, en este texto.

Un concepto díficil de definir.

Antes de comenzar, vale contarles que si bien es la primera escribo sobre la misión apoyándome en la idea de trascendía que la misma palabra propone; encontrarán en mi blog vario textos en los cuales desde una perspectiva asociada al deseo, ya manifesté el compromiso personal que requiere abordarlo.

El término misión proviene del latín missio y se relaciona con la práctica de realizar envíos.
La palabra 'misión' viene del latín y significa 'enviar'. Implica que la persona enviada va a servir a otros.

El significado de 'misión' no se limita a lo puramente geográfico de ir a un país extranjero. La Misión no tiene fronteras, no es un lugar geográfico, sino que está dondequiera que estemos. 

Consultando con la Real Academia Española sobre la palabra Misión, encuentro diez acepciones, de las cuales señalo las tres primeras que nos ayudarán a pensar este concepto:  

Misión_ (Del lat. missio, -onis ).
1. f. Acción de enviar.
2. f. Poder, facultad que se da a alguien de ir a desempeñar algún cometido.
3. f. comisión (? encargo).

4. f. Comisión temporal dada por un Gobierno a un diplomático o agente especial para determinado fin.
5. f. Casa o iglesia de los misioneros.
6. f. Tierra, provincia o lugar en que predican los misioneros.
7. f. Salida o peregrinación que hacen los religiosos y varones apostólicos de pueblo en pueblo o de provincia en provincia, o a otras naciones, predicando el Evangelio.
8. f. Serie o conjunto de sermones fervorosos que predican los misioneros y varones apostólicos en las peregrinaciones evangélicas. 9. f. desus. Asignación señalada a los segadores para sustento, de pan, carne y vino, por cierta cantidad de trabajo o tiempo.
10. f. ant. Gasto, costa o expensas que se hacen en algo. Ya en la primera acepción, la misión sólo es posible en el plano de la acción.

Una misión plantea un "HACER” y un HACIA" ; su contenido lleva implícito una dirección y una acción.

Una misión es, ante todo, un llamado a la acción.
Un encargo recibido, para ir y “hacer algo”.

Un encargo recibido, para ir y “hacer algo”.

Y entonces como no preguntarse:
¿Quién nos hace dicho encargo y en qué consiste?;
dos preguntas claves difíciles de responder sin la decisión
y el compromiso personal para hacerlo.

Por lo tanto, en torno a la idea de misión, revisaremos los siguientes puntos:

 - Al comienzo está siempre quién envía
- el enviado
- el por qué del envío
- el para qué del envío
- efecto de la misión
- condiciones personales para la misión.

- fidelidad a la misión

El encuentro con la misión.


Cuando pongo en discusión este tema, formulo una pregunta que indirectamente aborda la idea de quién nos envía una misión, el por qué, el para qué y sus efectos: :

¿Encontramos una misión o es la misión quien nos encuentra?

Si bien no es mi intención abordar este punto, pues soy conciente de mi incapacidad para hacerlo; no puedo omitir plantearlo al menos como un interrogante que nos ayudará a superarnos.

Es que incluso, quienes descarten cualquier punto asociado a lo espiritual que esta pregunta encierra, bien podrían formularlo en relación a otros planos:

¿Encontramos al deseo o es el deseo quien nos encuentra?
¿Encontramos la vocación o es el la vocación quien nos encuentra?
¿Encontramos al destino o es el destino quien nos encuentra? ¿Encontramos al amor o es el amor quien nos encuentra?
¿Encontramos la enfermedad o es la enfermedad quien nos encuentra)

¿Y existirán respuestas? Ojalá lo supiese.

Aquí si me detengo y dejo queustedes desde su fe, expertísimo, convicciones, historia personal, pensamientos, sentimientos, intuiciones o lo que fuese intenten construirlas; concientes que el proceso de construcción es superador de cualquier resultado.

Lo que si se, es la esencia de este texto.
Sin importar el camino elegido, la posibilidad de caminar ya promueve la preparación y facilita fortalecer la autoestima.

Dado que al plantear la idea de misión, mencionamos un enviado y condiciones que este debía tener o desarrollar; me siento en condiciones de decir que la autoestima del enviado, será un punto clave para el cumplimiento de su misión.

Parafraseando a Victo Frank, creador de la logoterapia decía que “la valoración de uno mismo es el punto de partida en la búsqueda de sentido”; podríamos decir “la valoración de uno mismo es el punto de partida del encuentro con la misión”.

La misión no se busca; se encuentra
y se la encuentra a partir de la preparación personal.
La misión nos encuentra, cuando estamos preparados;
aún sin ser concientes del proceso de preparación.

Si comenzamos por la autoestima, permitiremos que aparezcan otras muchas preguntas que a la luz de un proceso de autoconomiento, adquieren una significación especial:

•  ¿Para qué vine a este mundo?
•  ¿Hay algo que la vida quiere que yo haga?
•  ¿Hay algún motivo por el cual aún estoy vivo?
•  ¿Qué quiero lograr en mi vida?
•  ¿Cuál quiero que sea mi legado, mi huella?
• ¿Por qué cosas quiero que me recuerden cuando ya no esté?

Hasta aquí entonces, un primer contacto con la idea de misión; necesario pero no sufiente.

Si nos quedamos entrampados en dilemas filosóficos para encontrar alguna respuesta o no pasemos de esta instancia de reflexión; difícilmente pasemos al plano de la acción, donde la misión habita.

Es en el hacer, donde se producirá el verdadero encuentro. Un hacer, que paradójicamente, se asocia a la pasividad:

Se trata de escuchar nuestra voz interior, para para posibilitar que la misión (la vocación, el deseo, o como nuestra ideología quiera llamarlo) se nos revele.
Una escucha guiada por la intuición, que será clave para el desarrollo de la misión personal (1)

 

Condenado a elegir

 

 

Todo el tiempo me topo con personas que no conocen su misión en la vida. Yo misma, muchas veces me pregunté, porque a  aún no se me había revelado, incluso en esta etapa mía que siento estoy preparada para ello. 

Es aquí donde la idea de preparación, es insuficiente para un verdadero encuenrto. Sea que encontremos la misión o sea ella quien nos encuentre, es imprescindible aceptarla, lo cual complejiza las cosas. No olvidemos que una aceptación implica una elección y probablemente una renuncia.

E
n un texto que escribí al respecto (2), planteaba  que cuando elegimos algo, implícita o explícitamente, descartamos el resto. Y entonces como no tomar conciencia de que el miedo a elegir  se convierte en el gran protagonista de una obra absurda, pues “la no elección”, también es una elección posible. No existe la “No elección”.

Por acción u omisión estamos condenados a elegir.
Ni siquiera se tratra de ganar o perder, se trata de la obligación a jugar.

Algo habrá  que arriesgar para continuar en el juego de la vida,
y tiene un costo ganar alguna partida.

Riesgos y Costos son dos palabras,  que no pueden omitirse a la hora elegir.
El proceso de elección determina el riesgo de optar por una cosa,
  y desechar otra o muchas otras;  incluso, con el dolor que implica no volver atrás.

Entonces la revelación de una misión , no equivale aaceptarla. Quien fue elegido - “el enviado”  - debe optar y una vez más; será la intuición (1) su mejor aliada para hacerlo.   

Condiciones personales para la misión.

Llegado a este punto, vale decirles que no creo que en condiciones naturales o biológica imprescindibles para cumplir una misión personal.
Si, imagino que sea cual fuere la misma, habrá condiciones que el enviado deberá reunir o entrenar si la acepta, se responsabiliza de su efecto y quiere serle fiel.

De un modo más técnico, hablaría de competencias necesarias para hacer realidad un sueño  o concretar un plan personal: 

* En el camino del yo creo(3) - mi programa de entrenamiento de competencias socio-emocionales - planteo un recorrido posible para hacer un sueño realidad: 

Partimos de un  pensamiento, lo ponemos en palabra, le sumamos una emoción y  los lelvamos a la acción, haciendo foco estrictamente en el compromiso emocional para recorrerlo. 

* Respecto al plan personal, voy a explayarme un poco más porque aunque rsulte más técnico y no es el protagonista en mis textos, en mi tarea cotidiana lo creo tan importante como el anterior. Al desarrollarlo, voy compartirles algunos conceptos que en especial trabajo con jóvenes en el llamado proyecto ocupacional, un buen modelo que ayuda a preguntarnos "¿qué quiero para mi vida?"

 Planificar consiste en imaginar una secuencia de actividades con anticipación y  distribuirlas en el tiempo con la finalidad de alcanzar ese objetivo.

Al planificar el cumplimiento de  una misión, resulta  imposible obviar pasos básicos como son el diagnóstico, la definición de metas y objetivos, la formulación del plan de acción, la puesta en marcha y la evaluación. 

* El diagnostico
Es un analísis de mi aquí y ahora, en base a mi historia y orientado hacia un futuro deseado. Lo realizaremos en base a dos ejes claves: el autodiagnostico que el enviado hará de sí mismo y el análisis del ideal, que si hemos trabajado bien nuestra autoestima, ya tendremos muy encaminado. 
·         Autodiagnostico. Incluirá una evaluación personal, la toma de conciencia de nuestras habilidades socioemocionales, el manejo que hacemos de nuestro tiempo y la orientación a resultados son puntos que no pueden falta. Se refuerza con la matriz FODA creada por Weihrich (1982) la cual es una herramienta de análisis situacional que se basa en identificar los elementos internos qué solo dependen de nosotros (Fortalezas y Debilidades) y elementos externos (Oportunidades y Amenazas) a fin de plantear acciones correctivas en una persona o institución.
·         El ideal. Basándome en Maxwell Maltz , un escritor americano,
quien decía que "Nuestra autoimagen, establece los límites de nuestro éxito personal"; me animaría a decir que autoimagen y la imagen idealizada  establecen los límites de nuestro éxito personal" .
Sobre este punto, escribí un texto llamado La Caída de un ideal (4), en el cual explico como la autoimagen y el ideal pueden limitarnos:
***** La auto-imagen, se refiere a la representación mental que la persona hace de sí misma en un tiempo particular su propia imagen, sus conocimientos
o creencias y el resultado de las relaciones
.
*****
La imagen ideal o idealizada se relaciona con las expectativas o ideales que tenemos acerca de mostros y de los otros  y que pocas veces se ajusta a la realidad. Cuestionar ese Ideal, nos librará de frustraciones absurdas y permitirá trazar objetivos y metas alcanzables. 

Metas y objetivos
La fijación de metas y objetivos claros y alcanzables, son la calve del éxito de cualquier plan de acción.
Las metas podríamos definirlas como el lugar donde queremos llegar y los objetivos como lo pasos necesarios para hacerlo.

* Las metas defienden el resultado final esperado, son el punto de referencia para guiar el trayecto y dan coherencia a todas las acciones realizadas.
* En cuanto a los objetivos, habitualmente se define un objetivo general y objetivos específicos, que son los realmente importantes. Sumados, permiten el cumplimiento de la meta planteada.
Los objetivos son más específicos y orientados a la acción. En planeamiento estratégico se habla de objetivos smart:
eSpecíficos,   Medibles , Acordados -Alcanzables y Alineados,   Realistas o Relevantes  y en un Tiempo Determinado.

El Plan de Acción
Si los objetivos  fueron formulados a partir del modelo propuesto, las acciones surgen de forma sencilla. Sólo debemos definir concretamente qué hacer para lograr cada uno de los objetivos específicos.

La puesta en marcha
El poder pensar esta instancia, nos permitirá plantear testeos y acciones. Se trata de ir de lo menos a lo más. Muchas veces se habla incluso de un plan piloto para realizar todos los ajustes necesarios

La evaluación
Parte clave de proceso, que no debe pensarse sólo en la etapa final, todo lo contrario. Es la protagonista a lo largo del mismo, y en la etapa final se convierte en un nuevo diagnóstico; el ciclo vuelva a comenzar.

El proceso de planeamiento es un proceso continuo donde
la acción y la evaluación de resultados; determinará su ajuste permanente.

 

La idea de fidelidad

La base teórica para comprender el poder de la misión se asienta en la motivación humana (Bennis y Nanus, 1985; Druc- ker, 1995; Bolman y Deal, 1996).

La fidelidad entonces, es posible por la motivación personal que implica su cumplimiento.
Si bien la intensidad  de diversos  sentimientos contribuyen también en este sentido (amor /odio / ira/ miedo); es la motivación la que sostiene la acción cotidiana.

Y aquí vale hacer dos aclaraciones:

·         Si abordase este texto desde lo espiritual, hablaría de fe en lugar de motivación. Una  fe, que reconice la exitencia de en un ser superior, pero  es conciente que participa activament en su destinano. Si tuviera que definirla, me gustaría hablar de fe activa o militante, que nos compromete directamente con el efecto de la mosión.

·       Cuando hablo de Motivación, también hablo de frustración. Una frustración positiva, a la que incluso llego a bendecir en un texto llamado Elogio de la Frustración (5):
Un "no ciclo motivacionalpuedo", leído como un “todavía no” nos moviliza con mayor fervor en la búsqueda de realización de un deseo y nos ayuda a la superación personal.

 Posicionarnos en “el todavía no” nos habla de la motivación, la contracara de la frustración.

No casualmente, si observamos el ciclo de la motivación, tarde o temprano, nos toparemos con la frustración
y dependerá de nuestra tolerancia a ella, la conducta a seguir
.

La tolerancia a la frustración, bien puede convertirse
en un sinónimo de motivación.

E
l asociar la fidelidad con motivación, es un primer paso. El siguiente es hacerlo con disfrute.
Es imposible sostener una misión a lo largo del tiempo, en un estado de constante padecimiento o asumirla como un sacrificio. 
La misión es, sin lugar a dudas, fuente de una profunda felicidad en aquellos que adultamente la eligieron o aceptaron ser elegidos por ella.

Es justamente el disfrute, quien nos ayudará a encontrar el equilibrio entre la  insatisfacción y satisfacción en su cumplimento.
Tanto motivación como insatisfacción requieren ser regulados  y la posibilidad del disfrute, no enseña a tolerar la frustración.

Si somos capaces de descubrir que, detrás de cada insatisfacción,
hay una posibilidad de crecimiento, sadremos fortalecemos.

Y si además, lograrnos disfrutar de ese aprendizaje,
restaría sólo agredecer y celebrar el encuentro con la misión personal.

La Misión en la biblia

Una mirada de fe, reconoce a la Biblia como es el libro de la misión. La misión no es un tema entre los temas de la Biblia, sino que es el hilo conductor de las Escrituras. Hay quienes sostienen que la Misión de Dios nos explica la razón de la intervención de Dios en la historia de los seres humanos. Sin la Misión de Dios no existirían ni la Biblia ni los seres humanos. La Biblia no tendría lectores. La frase en la que Jesús nos dice que ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido , es fundamental para entender la misión del Mesías

El propósito de Dios con la Iglesia es que ésta sea el instrumento principal de Dios para llevar a cabo la misión. Por ello la Iglesia debe focalizarse en su misión, conciente de que la a misión no es un intento humano de conseguir llevar a cabo un mandamiento de Dios, sin que es el propósito de Dios para con el ser humano en el que la Iglesia tiene el privilegio de intervenir.


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La misión
en el tiempo

En la historia se pueden encontrar muchos ejemplos de grandes líderes que en su época llevaron a cabo determinada misión o que pagaron con su vida su empeño por alcanzarla, realizarla.
Confucio, Buda, Mahoma y Jesucristo, en particular merecen especial mención dado que su particular Misión dejó un legado permanente a sus seguidores, dándoles principios básicos a las grandes religiones que siguen millones de personas en el planeta tierra, y que trascienden para ser guía de las futuras generaciones.
En otro campo, Mahatma Gandhi, Martin Luther King Jr. También dejaron su legado en la misión que se propusieron al luchar por los derechos civiles en sus respectivos países. Otros, como los astronautas, cumplieron con la misión de explorar la luna y abrir nuevas perspectivas, a la investigación de la vida en el espacio sideral.
La misión en todo tiempo ha sido parte del ser humano y su razón le ha permitido desarrollarla desde su nacimiento, crecimiento y desarrollo de su existencia, lo que ha permitido que en cada acto de la vida pueda ir desprendiendo parte de ella en lo que actúa y es por eso que el establecimiento de la misión en todas las actividades de la vida parte del origen mismo del ser humano y su misión en la tierra
La misión que tienen los hombres definidos como guiadores de otros, constituyen misiones especiales en que se busca la forma de lograr los objetivos trazados, de satisfacer a sus congéneres, de orientar grupos de personas y estimular el éxito

Extraido textual de
* La misión empresarial de
José María Melgar Callejas jmelgar@ufg.edu.sv


La Misión en el Proyecto de Vida

En un artículos sobre el Proyecto de vidae YSRAEL ALBERTO MARTINEZ CONTRERAS dice:

"Mi vida espiritual esta vinculada con la idea de trascendencia en la cual somos actores pasajeros de la gran obre del Hacedor. Nosotros actuamos como demiurgos en nuestras propias vidas en búsqueda de la propia felicidad.

Dentro de las acciones destaca la misión personal que es el rol personal que impulsa a un sujeto a conducir la propia vida en la situación actual. Se construye o destruye en el día a día nuestra misión personal considerando el debido proceso de crecer como personas fieles, leales y honradas con nosotros mismos y los demás.

Surge el autocuestionamiento mediante la interrogante: ¿Cuál es nuestro sentido de vida y a quiénes nos debemos? Es evidente, pero es cierto Tú, eres TÛ y solo TÛ debes tomar las decisiones que consideres relevantes para tu bienestar o profunda desgracia.

Enfaticemos que la misión personal se logra mediante el cumplimiento de objetivos a corto plazo utilizando procesos de mejora continua individuales a fin de obtener resultados en el presente. Cabe resaltar las siguientes características:
? Define lo que uno es.
? Diferencia la identidad personal de la identidad colectiva u organizacional.
? Genera credibilidad de la persona que es observada por el entorno diferenciándose del intorno".


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La misión
empresarial


Una misión determinada puede tener un alcance corto, mediano o largo plazo, sus dimensiones pueden tener una micro o macro pretensión, sus variables en tiempo y espacio son polifacéticas, pero su rango de misión viene dado por el poder posibilitador de realizarla, si se sale de este marco se transforma en la utópica visión, que es otra cosa.
El termino misión aparece en la empresa moderna como un elemento de sus planeamiento estratégico. Inicialmente la planificación se desarrollaba en base a la declaración de objetivos generales que se fijaban como parámetro de medida con el objeto de poder valuar sus logros durante los periodos de corto y mediano y largo plazo.
Que la misión de una empresa debe ser lo primero que se defina para levantar el plan estratégico, no es casual, sino causal, por la obvia razón de que la planeación debe tener una guía que oriente hacia donde esta y hacia donde va la empresa. Dicho de otro modo, es la declaración mas importante para el desempeño de la empresa en todo su dimensión en el contexto empresarial, por cuanto la distingue de las demás empresas. Se constituye en un plan programático e histórico realizable, realista, completo y útil que fija los horizontes y espacios de su capacidad comercial y económica en su operación del negocio. De la misión emergen los fines y objetivos, los planes y proyectos y todas las estrategia, la misión es el génesis del devenir institucional.
La misión tiene principio y fin, su alfa y omega, debe surgir pero también debe de revisarse y actualizarse debidamente con una certificación del tiempo en la cual se es vigente, por lo que la metodología de la participación compromete mantener este proyecto como una acción colectiva por que surge de la misma necesidad de grupo que debe saber hacia donde se dirige
La acuñación del termino en la disciplina administrativa es de reciente aplicación, en la actualidad los tratados de administración han rectificado la ausencia del termino y consideran como necesario hacer una declaración vital para el desarrollo de su accionar que permita visualizar y proyectar su ser en búsqueda de los objetivos, que junto a la visión destaca todo el que hacer.

Extraido textual de
* La misión empresarial de
José María Melgar Callejas jmelgar@ufg.edu.sv

Me costó mucho pensar un cierre personal para este artículo, en especial porque estoy en una instancia donde mi intuición se demora en orientarme sobre mi misión personal.

Es que la misión, muchas veces, se nos presenta de un modo irruptivo, inesperado e incluso nos pone en jaque al proponernos cambia el rumbo elegido.
Y en mi caso dudo
, con justa razón, si esa es realmente mi misión o se trata de uno de los tantos autoboicot
para destruir lo construido hasta aquí.

Y al releer todo el texto, en busca de una pista para finalizarlo, sentí lo maravilloso de mi duda;
más allá de no lograr avanzar o no su resolución:
Mi duda me garantizaba creer en una misión personal,
proponiéndome un desafío extraordinario:
revisar mi auestoestima; cuestionar la tiranía de autoimagen y la imagen idealizada (propia, de los otros y del mundo) ; entrenar la tolerancia a la frustración y acercarme a la idea de trascendencia.

Qué más pedir entonces...
Sólo
que ustedes crean o creen una misión personal,
un gran
milagro para regalarnos.

 

Fabiana Andrea Mendez

 

 

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