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Acercándonos al miedo.
Fortaleciendo nuestro universo emocional.

Dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender.
Marie Curi


No recuerdo la primera vez que tuve miedo, si la última.
Imposible dar cuenta de las innumerables veces que conviví con él;
sin embargo describiría hasta el mínimo detalle de mi miedos recientes.

Tal como en un cuento podría escribir “Hubo una vez, en que cobardemente hice cosas muy audaces poniéndome en riesgo y hubo otra vez, en la cual con enorme valentía,
asumí el costo siniestro de tenerle miedo al miedo”

Paradójicamente, cuando creí enfrentarlo; no hice más que huir de él
y cuando festejé vencerlo; él me demostró que hacía años había ganado la partida.
Lamentablemente, el miedo siempre nos gana la partida cuando lo subestimamos, negamos, ninguneamos, expulsamos de nuestras vidas o infantilmente creemos en “el hacer” logramos ahuyentarlo.
Nada peor que “un hacer” calificado como heroico por los otros,
del cual no aprendimos a conocernos atravesados por el miedo.

Por eso, fiel a mi estilo, a contramano de tanto texto que nos habla de superar el miedo;
elijo plantearles la sana convivencia con él y el aprendizaje que sólo les reserva a los verdaderos valientes; los que se juegan por descubrir lo que él viene a contarles.

La culpa es de la palabra miedo.


Sinceramente no tengo idea sobre cómo, cuándo, dónde, por qué o para qué se instaló la campaña de desprestigio al miedo y si bien no es mi intención investigarlo aquí, señalaría algunas cuestiones claves en esto.

* Comenzaría preguntándole al diccionario de la Real Academia española, porqué omite su función adaptativa:

miedo. (Del lat. metus).
1. m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.
2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.

Si bien son ciertas ambas definiciones, nada nos dicen que esta perturbación o aprensión, puede también hacer que alguien salve su vida.

*  Luego, apoyándome en el aspecto cuantitativo de las emociones, me pregunto por qué el poder del lenguaje1 no cuestionó al lenguaje coloquial cuando sintetizó intensidades e incluso conceptos diferentes en la palabra “miedo”:

Es así como frecuentemente decimos “miedo”, en lugar de susto, temor, terror, pavor, pavura, pánico, espanto, horror, alarma, ansiedad, angustia o fobia.

Vale decir que, ciertamente, en algunos casos no resulta sencillo diferenciarlos; sin embargo en otros tantos, no deja de “asustarme” el modo perverso en que se sustituye una palabra por otra.

*  Finalmente le preguntaría al lenguaje del poder1 sino evalúa el daño que causa al imponernos frases marketineras – ideales para facturar vendiendo cursos de bienestar personal o libros de autoayuda- pero nefastas a la hora de contribuir al bienestar emocional.

Titulares del tipo “Basta de Miedos” ; “Vivir sin miedo”; “Leyes para vivir sin miedo” , “Criar sin miedo”, “Vivir sin miedo”, “Vencer el miedo”, etc., etc.; hacen que quien no profundice el tema se instale en la creencia de que el miedo es algo nocivo que debemos erradicar de nuestra vida.

En relación a esto, es válido aclarar que muchas veces los textos o cursos mencionados, desarrollan muy bien el tema; sin embargo pocos llegan a conocerlos en profundidad y toman como verdad revelada que el miedo es el enemigo a vencer.



A no asustarse del miedo.


Si bien hace tiempo les compartí el aporte de integrar las mal llamadas emociones negativas -en todo entrenamiento socioemocional2 ; recién este año, a partir de un proceso personal, estoy a la altura de profundizar ese concepto.

Y les aseguro no me resulta sencillo hacerlo. Mi mirada - a contra mano de la demonización de algunas emociones llamadas “tóxicas” en un par bestsellers- requiere el esfuerzo de superar la creencia infantil que decodifica con la lógica todo/nada, puedo/no puedo, hago/no hago y emociones buenas o malas que limitan la posibilidad de una vida más libre.

Para quienes nunca leyeron nada sobre el universo emocional, les pido sugiero que antes de seguir lean algo al respecto3.
Entonces comprenderán porque si los expertos afirman que la función de toda emoción es la adaptación de nuestro organismo a lo que nos rodea; resulta imposible pretender eliminar una emoción.

Al analizar las emociones, simplemente hablamos de emociones POSITIVAS cuando nos producen bienestar, y de emociones NEGATIVAS cuando nos producen malestar; considerando que el problema no es la emoción sino su desajuste:

* Cualitativo: que analiza la adecuación de la emoción frente a la realidad. Resulta esperable que alguien esté triste frente a la pérdida real de un ser querido.)

*  Cuantitativo: que considera la intensidad: la ira es menos intensa que la furia, y el enojo es aún menos intenso que la ira. Es sano enojarnos cuando alguien intenta dañarnos y eso nada tiene que ver con un ataque de ira “un día de furia”.

El miedo tampoco escapa a esta lógica. Es un sentimiento natural de alarma entre los seres humanos que permite avisarnos de algún peligro, y en ese sentido el su función es adaptativa, en tanto nos permite protegernos de personas, hechos o circunstancias amenazantes.

Nos acompaña desde el nacimiento. Funciona como una alerta positiva frente a una situación (real o imaginaria) que pueden ponernos en riesgo y nos posibilita encontrar las respuestas apropiadas frente a ellas para preservarnos y preservar la especie.

Jon Berastegi nos dice que, el miedo es la emoción que se activa cuando existe alguna amenaza o algún peligro hacia el propio bienestar. A raíz de esa activación, nuestro cuerpo experimenta un cambio fisiológico, que puede llegar incluso hasta la retirada de la sangre del rostro (lo que explica la palidez y la sensación de “quedarse frío”) ya que la misma fluye hacia las piernas y los brazos preparando así a nuestro cuerpo para una posible huída o afrontamiento. Al mismo tiempo, el cuerpo parece paralizarse, aunque sólo sea un instante, para calibrar, tal vez, si el hecho de ocultarse pudiera ser la respuesta más adecuada4.

En palabras de Andrés Canales, les diré que el miedo en sí, se define como una respuesta biológica, adaptativa del sistema nervioso y de tipo evolutiva, porque a lo largo de la evolución de los mamíferos, los miedos han tenido, fundamentalmente, la función de prevenirnos frente a sucesos que nos pueden dañar o herir5.

Tanto en personas como en animales, el mecanismo que desata el miedo se encuentra en el cerebro; concretamente en el sistema límbico, el encargado de regular las emociones, la lucha, la huida y la evitación del dolor, y en general de todas las funciones de conservación del individuo y de la especie. De aquí que el aporte realizado en los últimos años por las neurociencias, nos permiten conocer como nunca antes la neurofisiología del miedo, clave al momento de intervenir en cualquier patología asociada con él: cuando la amígdala se activa se desencadena la sensación de miedo y ansiedad, y su respuesta puede ser la huida, la pelea o la rendición.
Recientemente se ha encontrado que la sensación de miedo está mediada por la actuación de la hormona vasopresina en la amígdala cerebral y que la del afecto lo está a la de la hormona oxitocina también en la amigdala6.

 

La otra cara del miedo


Decir que el miedo tiene una función adaptativa, no implica desconocer que puede volverse patológico, limitarnos e incluso dañarnos física o psiquícamente.

Por eso, al referenciarlo, resulta clave diferenciar al igual que en toda emoción, su nivel de adecuación en lo cualitativo, por ej. por su irracionalidad; o en lo cuantitativo por su exceso o defecto pueden dar cuenta de patologías severas.

En ese sentido, obviamente comparto la existencia de un aspecto muy nocivo que debemos analizar, educar o sanar si fuese necesario; y que se trata de una cara de la moneda:

el miedo puede volverse patológico y de eso ya mucho se ha escrito y espero se siga haciendo por la importancia en la vida de millones de personas.

La otra cara, es la que elegí presentarles, y de la cual puedo dar cuenta:

sea por una vivencia personal, que evolucionó del desconocimiento, la desacreditación a la conexión con el miedo al miedo.
sea por lo la experiencia mi trabajo con otros en los entrenamientos socio-emocionales

El miedo es positivo en tanto, como toda emoción, nos posibilita conocernos, tolerar la frustración, mejorar nuestro vínculos interpersonales y, como consecuencia de esto desarrollar, fortalecer y entrenar habilidades propias de la inteligencia emocional.

 

¿Es posible darle gracias al miedo?


Al formularme esta pregunta, recordé el dicho popular “el miedo no es zonzo”, el cual creo encierra algo de verdad.

Y si así fuera, valdría preguntarnos qué puede aportarnos ese aparente saber del miedo:

En principio y sin ahondar demasiado, podría decirles que el miedo puede mostrarnos una debilidad personal, la cual nos obliga a tomar distancia, huir, abandonar, obedecer, someternos etc.

Otro refrán popular también dice que “el que se quemó con leche, ve una vaca y llora”.

Y entonces, sea ese miedo real o imaginario, adecuado o no en su intensidad; siempre se basa en una creencia previa que deberemos cuestionar

Por lo tanto, y lejos de toda lógica que propone matar al mensajero, debemos interrogarlo, concientes de que él tiene algo que enseñarnos sobre nuestras actuales debilidades y sobre las creencias que las determinan.

Dime tus creencias y predeciré tu futuro,
es la frase que elijo al hablar del poder de una creencia7.

Entonces, más allá de la situación puntual que el miedo plantee; nos ofrece una gran oportunidad para promover nuevos cambios.

Es obvio que no le aconsejaría a alguien buscarlo deliberadamente, como tampoco lo haría con la frustración, el dolor o la tristeza.
Mi propuesta, simplmente apunta a hacer algo positivo cuando ellos nos encuentren. Y, para serles sincera, no conozco a nadie que los haya esquivado de por vida.

Tengan en cuenta que lo negativo con un sentimiento displacentero, radica en identificarnos con la emoción predominante que lo produjo y sumergirnos en ella:

El sentimiento en sí, en tanto adecuado no es negativo;
y el displacer tampocolo es; incluso ese momento puede ser una importante fuente de motivación para superamos.

Cuando somos capaces de observar y observarnos en esos momentos, se nos posibilita una experiencia de aprendizaje de un valor incalculable. Para ayudarlos a visualizar esto, les propongo recordar la última experiencia de miedo y detenerse en estos puntos:

•  el modo particular en que fisiológicamente respondemos: sentimos un nudo en la garganta, tartamudeamos, nos duele la panza, temblamos, se nos entrecorta la voz, palidecemos, etc.

•  las ideas que se nos imponen en ese momento: me van a lastimar, van a lastimar a alguien que quiero, voy a hacer el ridículo, me voy a enfermar, me voy a morir, me van a dejar de querer, etc.

•  las creencias subyacentes: soy una inútil, soy muy débil, no puedo con los otros, nada me sale bien, tengo mala suerte, es mi destino, me lo merezco, no me merezco todo esto

•  lo que percibimos : vemos más claro que habitualmente o todo se nos hace más confuso, retenemos la imagen de esos momentos, escuchamos, olemos algo en particular.

•  lo que otros perciben de nosotros : sabeos como nos ven los otros en esos momentos, se dan cuenta de lo que nos sucede, concuerda lo que ellos ven de lo que nosotros vemos

•  el modo en que actuamos: qué hacemos; escapamos, nos enojamos, nos entristecemos, fingimos, gritamos, hacemos silencio, lloramos, pedimos ayuda, aceptamos ayuda, etc.

Aprender lo diferencial de nuestras emociones,
es el primer paso para desarrollar habilidades socio-emocionales,
pues todas las emociones promueven un impulso creador;
y definitivamente el miedo no es la excepción.

Así como para el imaginario popular la alegría se canta y baila, el enojo nos hace más competitivos, el buen poeta es un alma triste, los científicos evitan las sorpresas, y los religiosos alientan un esperanza; será necesario que vos mismos comprendas que te posibilita el miedo, que aunque más no sea, te aseguro agudiza tu percepción.


La clave en toda experiencia de displacer, radica canalizar en modo positivo la energía que ella promueve y convertirla en fuente de motivación de la superación personal.


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Historias de Miedo

El   cuento de terror - o  cuento de   horror,  cuento de   miedo, y en ciertos países de Sudamérica,   cuento de   suspenso), tiene como objetivo parece ser provocar el escalofrío, la inquietud o el desasosiego en el lector. De ahí que, puede ser útiles para acercarnos al miedo de una manera lúdica y conocer lo que él tiene para enseñarnos En el Prólogo de Los mitos de Cthulhu dice: -“Lo que caracteriza al verdadero cuento de miedo es la aparición de un elemento sobrenatural e inexplicable, totalmente irreductible al universo conocido, que rompe los esquemas conceptuales vigentes e insinúa la existencia de leyes y dimensiones que no podemos ni intentar comprender, so pena de sufrir graves cortocircuitos cerebrales”.
Dado que yo no soy una especialista en el tema, voy a elegir compartirles, dos relatos que en mi caso, fueron claves en esa experiencia:
•  “El hombre de la Arena” - E.T.A. Hoffmann : Publicado en 1817 en sus   Cuentos nocturnos ( Nachtstücke ), es el relato más representativo del máximo autor del género del   romanticismo negro   durante el   siglo XIX . Se trata de un relato, y no de un cuento ya que no presenta las características como para serlo.
•  “Casa Tomada”: es un   cuento del escritor argentino   Julio Cortázar. Aparecido por vez primera en   1946   . Es un ejemplo temprano de las   narraciones fantásticas, las que comienza de manera realista e introduce paulatinamente un ambiente de distorsión de las leyes naturales.

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RUSS MILLS Y EL MIEDO COMO FIGURA ARTISTICA

Russ Mills , artista ingles , ha pasado casi 15 años en elaboración de hábiles dibujos, absorbiendo influencias de todas las facetas de la cultura visual y el archivo de objetos encontrados y efímeros para justificar su trabajo.
Su trabajo actual es un choque de estilos desde lo clásico al pop surrealismo, centrándose principalmente en la forma humana, aunque también abstraer elementos de la naturaleza y el reino animal cubre temas tales como la superficialidad y el aislamiento progresando en más expresiones socio-políticas.

El miedo juega un papel muy importante en su existencia cotidiana. El hecho mismo de lo que hace rige en gran medida por ese temor, le toma como normal todos los temores humanos y que actúa todos los días y se multiplica diez veces y eso es lo que llena su cabeza para luego plasmarlo en su obra. Asegura que no es un neurótico loco pero el miedo de ciertas situaciones significa una alerta de que no te metas en esas situaciones. Sorprendentemente esto realmente no obstaculizar su existencia mucho, pero para un extraño, probablemente pensaría que había perdido su mente



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Ventana sobre el Miedo

La industria del miedo
El miedo es la materia prima de las prósperas industrias de la seguridad privada y del control social . Una demanda firme sostiene el negocio. La demanda crece tanto o más que los delitos que la generan, y los expertos aseguran que así seguirá siendo.
Florece el mercado de las policías privadas y las cárceles privadas, mientras todos , quien más, quien menos, nos vamos volviendo vigilantes del prójimo y prisioneros del miedo.

El miedo global.
*   Los que trabajan   tienen   miedo de perder el trabajo.
* Los que   no trabajan   tienen miedo de   no encontrar nunca trabajo.
* Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
* Los   automovilistas   tienen   miedo de caminar   y los   peatones   tienen   miedo de ser atropellados.
* La   democracia   tiene   miedo de recordar   y el   lenguaje   miedo de decir .
* Los   civiles   tienen   miedo a los militares , los   militares   tienen   miedo a la falta de armas , las   armas   tienen   miedo a la falta de guerras.

Es el tiempo del miedo.
*   Miedo de la mujer   a   la violencia del hombre   y   miedo del hombre   a la   mujer sin miedo.
*   Miedo a los ladrones, miedo a la policía.
*   Miedo a la puerta sin cerradura , al   tiempo sin relojes , al   niño sin televisión ,   miedo a la noche sin pastillas para dormir   y   miedo al día sin pastillas para despertar.
*   Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir…
El hambre desayuna miedo.
El miedo al silencio aturde las calles.  
El miedo amenaza.
Si usted ama, tendrá sida.
Si fuma, tendrá cancer.
Si respira, tendrá contaminación.
Si bebe, tendrá accidentes.
Si come, tendrá colesterol.
Si habla, tendrá desempleo.
Si camina, tendrá violencia.
Si piensa, tendrá angustia.
Si duda, tendrá locura.
Si siente, tendrá soledad.

Eduardo Galeano.


Fuentes de Información

(1) Lenguaje y Poder
Web Encontradores
(2) Sumando emociones consideradas negativa
Web Encontradores
(3) Entrenamiento de Competencias Emocionales
e-book (Pág 19 30)
(4)
Regulación emocional:
El Miedo
Jon Berastegi
(5)
Entrevista de Francisca Vargas a Andres Canales, Actual investigador del Laboratorio de Neurociencias Cognitivas y Sociocognición de la UDP
(6) Neurociencias y Neuroeducación
Blog de Neurociencias
(7) El Poder de una Creencia
Web de encontraodres
(8) El poder de una intuición
Web de encontraodres
(9) Al encuentro de tu sombra
Web de encontraodres

Si algo me posibilitó el miedo, al cual tanto le escapé durante años, fue justamente la posibilidad de conectarme con importantes limitaciones personales y motivarme a superarlas, conciente del esfuerzo y el proceso que para eso se requiere.

De hecho, quizá no se perciba aún, pero mis textos dan cuenta de un mayor
compromiso emocional, al cual llegué cuando empiezo a perder el miedo al miedo
y permitirme sentir qué hacer con él.

•  Cuando lo hice sobre la intuición 8 asociada a un estado de alerta, reforcé la teoría con una vivencia personal respecto al miedo y comenté como la información proveniente de los sentidos, de las emociones y la espiritualidad nos ayudan a desarrollarla.
•   El mes pasado al referirme a la necesidad de integrar la sombra 9, entendiendo como tal aquellos aspectos negados de nuestra personalidad, me basé en el aporte del miedo para hacer conciente de imágenes, ideas sensaciones, sonidos y recuerdos que daban cuenta de ella.

Si tenes miedo o alguna vez lo tuviste, no te asustes de él.
Conocelo y
pedile que te ayude a conoceraspectos tuyos que quizá no te gusten demasiado, pero será necesario integrar en tanto asumas el desafío de ser y mostrarte tal cual sos.

Fabiana Andrea Mendez

 

 

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