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Reivindicando al error
Cuando la equivocación resultó un acierto.

" El error obliga a rehacer el camino y eso enseña muchas cosas.
La duda, no. Entre el error y la duda, opto siempre por el primero!.
Juan Benet - Escritor Español - (1927-1993)

 

Quienes conocen mi pasión futbolera, saben bien que con San Lorenzo no aplico teoría alguna.
Como buena fanática irracional festejo, todo triunfo y padezco toda derrota.
Imposible pedirme cualquier segunda lectura.

Sin embargo, en lo cotidiano, aunque también soy resultadista; mi verdadero fanatismo
está enfocado en los procesos, en la medición de los mismos
y fundamentalmente en lo mucho que el error tiene para enseñarnos.

Y aquí creo necesario reivindicar el aporte del error a todo proceso.
Lamentablemente, en un contexto donde prevalece filosofía triunfalista; negamos, ocultamos, omitimos, demonizamos o ninguneamos su rol protagónico en el camino hacia el aprendizaje.


En este sentido, injustamente confundimos esos pasos fallidos que nos posibilitan avanzar hacia el logro de un resultado; con la negligencia, la decidía, la soberbia, la insensatez, el ensañamiento
y la necedad entre otras cosas, que caracterizan a quienes se instalaron en un el error
y no quieren, no pueden, no saben o temen dejar ese lugar.

Vale recordarles, el error en sí mismo no dice nada;
se trata de un mensajero que nos anoticia cómo seguir en un proceso.
Pobre entonces de quien crea que el desafío es matar al mensajero;
pues se perderá una gran oportunidad de crecer, superarse y conocer a los otros.

 

Un Error de definición

En general comienzo mis textos recurriendo al diccionario de la Real Academia Española, pues lo considero un aporte importante. En este caso, les aseguro, va a sorprenderles hasta qué punto es clave. Recurriendo a las primeras acepciones de la definición de error, las que transcriben en general el resto de los diccionarios, veremos la pura negatividad del concepto:

error. (Del lat. error, -oris ).
1. m. Concepto equivocado o juicio falso.
2. m. Acción desacertada o equivocada.
3. m. Cosa hecha erradamente.    

Sin embargo, si consideramos las dos últimas acepciones, encontraremos algunos puntos interesantes para reivindicar el concepto:

4. m. Der. Vicio del consentimiento causado por equivocación de buena fe , que anula el acto jurídico si afecta a lo esencial de él o de su objeto.
5. m. Fís. y Mat. Diferencia entre el valor medido o calculado y el real.

Por un lado, habla de la una equivocación sin maldad alguna, y por otro; de una diferencia entre expectativa y logro un punto clave que consideraré en este texto.

Ahora bien, si pensamos en lo contrario a un error, encontramos al acierto. La cuarta acepción de la palabra acierto nos aporta un complemente muy importante para continuar el recorrido propuesto:

acierto.
1. m. Acción y efecto de acertar (acertar: 1. tr. Dar en el punto a que se dirige algo)
2. m. Habilidad o destreza en lo que se ejecuta.
3. m. Cordura, prudencia, tino.
4. m. Coincidencia, casualidad. Aunque resulte una obviedad que hasta el diccionario denuncia.; difícilmente cuestionemos todo acierto para descartar el componente azaroso que puede determinarlo; en la práctica “los éxitos nunca se explican”.

Lamentablemente, el lenguaje del poder 1 endiosa tanto el resultado, que cuando la suerte cambie - pues les aseguro la suerte siempre cambia - quizá sea tarde para
animarnos a conocernos e intentar ser mejores.

 

Errando el proceso de
enseñanza /aprendizaje

...“El mayor error es creer que uno no se equivoca. La pedagogía del éxito nos ha podido llevar a la creencia de que no es posible otra pedagogía diferente. Que la clave de una buena pedagogía estriba en asegurar el éxito del alumno mediante la evitación del error. Cuando hablamos de una pedagogía del error no estamos defendiendo, como es natural, su provocación. El error no posee un valor educativo por sí mismo, como tampoco lo tienen la competición o la disciplina planteadas como metas....2

Paulo Freire identifica al error, como un momento de la búsqueda del saber. Es un alto obligado en el camino para superarnos, en tanto motiva un pregunta.
Y la pregunta en la obra de Freire tiene un rol clave, al punto que propone una pedagogía de la pregunta,3 en lugar de la tradicional pedagogía de la respuesta.

Difícilmente un acierto promueva muchas preguntas;
el error por su parte las fuerza, en tanto busquemos la superaicón.

Es natural que un equívoco pueda enojarnos en un primer momento, pero quedarnos allí es imperdonable. El error no suele ser azaroso, y aún en esos casos, siempre tiene algo que enseñarnos.

Si algo posibilita la detección de un error,
es hacer un alto en el camino y revisar si el rumbo es el adecuado.

Es imposible imaginar un proceso de enseñanza / aprendizaje sin errores. Aunque una parte de la didáctica tradicional continúa considerándolo algo nocivo, despreciable y digno de sanción; la corriente constructivista le quita esa connotación al error a condición de que sea considerado y utilizado como un medio para construir una respuesta más adecuada.
En ese sentido, lejos de considerarlo disfuncional, le da un lugar privilegiado al considerarlo como una verdadera oportunidad para el aprendizaje.4

Para dimensionar el alcance de este cambio en la didáctica, les comparto textualmente una reflexión que nace en una reunión docente que propone replantear ese lugar tradicional del error:5

“El aprendiz, el que no sabe tal o cual cosa, puede preguntarlo todo, y serán sólo sus preguntas. Las verdaderas preguntas lo llevarán al ejercicio autónomo de su inteligencia. Si nos posicionamos desde una pedagogía del éxito, el error será evitado, trabajando individualmente, evaluando los conocimientos adquiridos de cada alumno, su eficacia en tiempo y forma previamente estipulado, la garantía del éxito es el fin, por lo que el error es una desviación de la normas, es regresivo y perjudicial en el aprendizaje, pero… ¿De qué éxito hablamos? de llegar al contenido curricular, que el alumno/a cumpla los objetivos, ese es el éxito, ¿De quién? ¿Del docente, de su planificación o del alumno? Apoyándome en esto, los invito entonces a reflexionar ¿de quién es el error? ¿Del que se equivoca, del que lo sanciona o de la cultura exitista que avanza sin importarle cuantos talentosos quedaron en el camino porque les negaron aprender de su error?

 

Cuando el error se convirtió en un acierto.

Uno podría analizar un error por su característica de fallido, por su negatividad en tanto lo que no fue.
¿Recuerdan la cuarta acepción del diccionario, que lo equiparaba con esa diferencia entre lo esperado y lo logrado?

En ese sentido, obviamente estamos ante una falta, factible de ser medida y cuantificada en su desvío de lo deseado.

Les aseguro no es una obviedad aclarar que si la meta fuese 10;
un escenario de 1, otro de 5 y otro de 9 marcan tres realidades
muy diferentes a la hora proponeros mejorar.

Y en este punto, surge el concepto de “gap” o brechas de efectividad, que confrontan el resultado deseado con el obtenido y nos invitan a trazar una estrategia para corregirlo.

Llevándolos a otro plano, si analizamos el error en la investigación científica, veremos como todo error es leído en medio del proceso en que se produjo, pudiendo incluso convertirse en un hallazgo a celebrar:

•  Consideremos que el “ensayo/error”, es un precursor del método científico y se lo utiliza para la obtención del conocimiento.

•  El conocimiento científico busca conscientemente errar y utiliza el resultado obtenido como un instrumento de análisis y crecimiento. 6

En el caso del científico, el error es una constante y forma parte de su cotidianeidad, al punto que va más allá y lo promueve.
Lo diferencial en su caso es el tratamiento de un error, en tanto siempre lo une al acto de medir.

¿Quién se animaría a decir que los científicos viven en un error permanente, en tanto se equivocan una y otra vez, hasta toparse con un hecho factible de convertirse en un descubrimiento? Y obviamente es factible, pues otros cientírficos deberán corroborarlo y reproducirlo para asegurarnos su veracidad.

Una vez más, la cultura existista omite la presencia del error
en un proceso y sólo nos informa del avance científico,
instalando en el común de la gente la creencia
que acierto y error están en veredas enfrentadas.

En Coaching o PNL es común escuchar que no existe un fracaso en tantoun hecho concreto:

Existe un resultado que puede ser interpretado de diferentes maneras; por ejemplo como el logro de una información valiosa para la experiencia de aprendizaje.

Es que aún ese resultado “no esperado”, en tanto resultado al fin; nos acerca a la búsqueda de la verdad que siempre enriquece; en la medida en que superemos el miedo que implica afrontarla.

Tal como plantea Hegel, el miedo al error, se delata más bien como miedo a la verdad.

“…Para Hegel, la verdad es el todo. El propio sistema es la verdad absoluta y total, en el mismo sentido en que la Idea absoluta es, ella misma, la verdad absoluta y total…”
“..Es resultado en el sentido más incondicional, es resultado final de todo el proceso, debiendo así contener en sí toda la realidad.
7

En la obra de Hegel la verdad es un proceso; un proceso de enriquecimiento en determinaciones. Sólo al final dell mismo, recibe el nombre de Idea, hasta entonces sólo encontrábamos la verdad como proyecto

Sin lugar a dudas el error motoriza el proceso
en la búsqueda de la verdad, relativa por cierto,
pero siempre más certera que una verdad anterior
y más cercana a la verdad sigueinte: una verdad más verdadera.

Nada más funcional a la búsqueda d ela verdad que un error; en tanto nos habla de lo alcanzado, lo que aún nos resta por alcanzar y las limitaciones para hacerlo.

Aprendiendo del error


El error trae una verdad particular, individual y única en cada caso. Para poder desentrañarla, es necesario considerar una metodología para el abordaje del error:

La misma, podemos pensarla en cuatro pasos secuenciales, que debemos rigurosamente respetar.

  1 - Detección de errores. La primera fase es detectarlos y dimensionarlos en su justa medida.
Mientras que quien lo comente no los localice y los reconozca como tales, será imposible avanzar.
En ese sentido, si la persona no lo logra, resultará clave facilitar ese proceso, deteniéndonos en él todo el tiempo que fuese necesario, pues será en vano continuar si no se reconoció el error y su alcance.

•  2- Posicionamiento subjetivo frente al error: Lo que realmente promoverá una mejora, no es el error sino la posibilidad de observarnos cometiéndolo, lo que solemos llamar "la implicanca personal en un error".
Si alguien siente que un error es algo totalmente ajeno a su persona, es imposible aprovechar la enseñanza que error conlleva.
El Coaching nos habla de la necesidad de pasar de víctimas a protagonistas, un punto clave para continuar en un proceso de mejora.

  3. Análisis del error. Muchas veces nos quedamos en la detección de un error o incluso lo calificamos o cuantificamos, pero nunca nos detenemos a considerar lo que él viene a enseñarnos:

•  El pedido de ayuda o el llamado de atención de quien comete un error y lo reconoce como tal. El error además de hablarnos de quien lo comete, muchas veces nos habla también de su entorno.

•  El nivel de autoestima de quien comete un error y de quien va a corregirlo, evidenciado e ambos casos por el nivel de aceptación y tolerancia a la frustración.

•  La planificación de metas y objetivos. Suele suceder que la idealización o las expectativas poco realistas al definir un logro a alcanzar, constituyen en si mismas el error.
Es común ver personas con resultados objetivamente muy buenos que los consideran fracasos por esperar algo imposible de alcanzar.

•  Las causas que lo determinaron. El error es un síntoma que no ha de eliminarse sin averiguar antes que lo provocó. Raramente se da por azar. La mayoría de errores suelen seguir ciertas reglas que dan cuenta de un tipo de razonamiento

•  El error como evidencia del sistema de creencias de una persona. Sus mapas mentales para interpretar hechos de la realidad.
La PNL bien nos diría que un error nos permite rastrear los mapas mentales que determinan el proceso de construcción de la realidad. 8

•  El conocimiento de la naturaleza del error, nos ofrece información para trazar una estrategia de corrección adecuada. En el caso de un proceso pedagógico, es clave considerar el error para adecuar la estrategia de enseñanza.

4. Estrategia de Superación. Localizado e identificado el error, es tiempo ya de proponernos un plan de mejora. En tanto somos concientes que el error no puede perpetuarse, es necesario promover un cambio de fondo que nos involucre como ser.
Tengamos en cuenta que la superficialidad de un error no aporta demasiado; pero como hemos profundizado en su análisis ya nos enfocamos hacia una posible corrección.

Todo error bien analizado nos acercará al resultado buscado, pues por acción u omisión, nos dirá como seguir.

Si realmente utilizamos el error como una oportunidad para conocernos - tanto en fortalezas como debilidades- , les aseguro que siempre saldremos fortalecidos de un encuentro cara a cara con él.
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Ventana sobre el error "ocurrió en el tiempo de las noches largas y los vientos de hielo:  
una mañana floreció el jazmín del Cabo, en el   jardín de mi casa, y el aire frío se impregnó de su aroma, y ese día  
también floreció el ciruelo y despertaron las tortugas.
fue un error, y poco duró. pero gracias al error,  
el jazmín, el ciruelo y las tortugas   pudieron creer  
que alguna vez se acabará el invierno. y yo también.

Las palabras andantes Eduardo Galeano- – Argentina - Siglo XXI, 1993



Un Famoso error de cálculo

Uno de los más importantes fue el que cometió Cristóbal Colón en calcular mal la distancia entre Europa y Asia.
El problema que tuvo Colón para que aceptaran su proyecto no fue que los sabios no creyeran que la tierra era una esfera, lo que ellos defendían era que la circunferencia de la Tierra era más grande de lo que decía el genovés.
Los sabios diferían con respecto a la circunferencia de la tierra, variaban entre los 32.000 km. del Atlas Catalán (año 1375), y los 38.000 km. de fra Mauro (1459).
Colón creía que la separación entre Europa y Asia era de 135 grados, la cifra correcta es 229 grados. Colón también creía que Asia estaba mucho más cerca, y de no ser porque se encontró con un continente desconocido por los europeos habría muerto a manos de sus marineros amotinados. Él siguió convencido de que había llegado a las islas de Asia.
Fue Americo Vespucio quien convenció a todos de que lo descubierto por Colón era un nuevo continente.

Todo se debió a un error de calculo.

Textual de Errores Históricos.com


Breve historia del error fotográfico

La próxima vez que usted tome una fotografía y quiera deshacerse de ella porque no le gustó, piénselo dos veces.
En 1913 Jacques-Henri Lartigue tomó una placa de un auto de carreras, la imagen salió movida e incluso incompleta, pero tiempo después fue revalorada y se convirtió en una fotografía emblemática. El manejo de la luz, las sombras, los reflejos, son elementos que según el uso que se les dé pueden hacer la diferencia entre acierto y error. Este es el tema de Breve historia del error fotográfico del historiador Clément Chéroux. En entrevista, quien es también el conservador de fotografía del Centro Pompidou de París, explica lo subjetivo que puede ser considerar una imagen fallida.

El error como tal no existe de manera autónoma o aislada, depende de varias cosas como el tiempo y el espacio. Una fotografía que es mala para un aficionado quizá resulte interesante para un profesional. La noción de foto fallida depende del lugar desde el que se vea la imagen y del contexto. En tanto que la percepción cambia en función del momento en que se ve. No existe una escala o una manera de evaluar qué es un error, es algo muy variable.

“El error como tal no existe, depende del tiempo y el espacio”
Milenio.com
Entrevista a 1/2/2010



Algo más que un error de puntuación

José Antonio Millán es uno de los primeros escritores que prestó especial atención a Internet y los nuevos medios digitales. Acaba de publicarse en bolsillo el libro Perdón (,) imposible , Guía para una puntuación más rica y consciente .

El título recuerda una anécdota que nos alerta de lo importante que es puntuar bien, y que reproduzco aquí:

A Carlos V se le pasó a la firma una sentencia que decía así: Perdón imposible,
que cumpla su condena
.

Al monarca le ganó su magnanimidad y antes de firmarla movió la coma de sitio: Perdón, imposible
que cumpla su condena
.

Perdón, imposible
José Antonio Millán

Serie de Equivocaciones

En esencia, el conjunto de las ciencias cognitivas como la psicología cognitiva y otras disciplinas o ciencias como la inteligencia artificial, las neuro-ciencias, la lingüística, la filosofía y la antropología, generan un espacio de reflexión en torno al error como materia prima del aprendizaje. Fundamentándose en el tratamiento de la información, se puede decir lo siguiente: los sentidos abastecen la vía de entrada de información (primera fuente de error), mientras que las operaciones mentales actúan sobre esos datos (segunda fuente de error). Los datos transformados crean una estructura mental (tercera fuente de error) que se relaciona con la memoria (cuarta fuente de error). Esa estructura mental entra en interacción con la memoria y con otras estructuras para emitir una respuesta (quinta fuente de error). Son fuentes de error al no interactuar correctamente.

El error como aprendizaje - Revista Istmo
Elvia Marveya Villalobos


 

 

 

A principio de este año, escribí sobre el destino como un intento de superar mi propia contradicción
entre determinismo y libertad de acción. 9

Y en ese texto, mencioné la encrucijada como un momento clave en el cual enfrentamos al destino
y, por acción u omisión, tomamos una decisión.  

Todo error asumido plantea una encrucijada, en tanto nos “condena a elegir”.10-
Bien podemos enojarnos, culpabilizarnos, hacer de lo sucedido una tragedia,
omitirlo, ningunearlo; o capitalizarlo en la búsqueda de la verdad.

Entonces el error será una anécdota, y lo importante será lo que hagamos con él.
En ese sentido, también el acierto lo será.
Ambos, en tanto parte del proceso hacia la verdad,
son un paso más que darán lugar a una nueva encrucijada
Pobre de aquel entonces, que desconociendo esto, crea la historia de "triunfadores y perdedores".

Fabiana Andrea Mendez

 

 

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Dos propuestas temáticas diferentes, con identidad propia,
que debes al menos darme la oprtunidad de concoer.


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