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Esperando Nacer
Dando luz a la transición.

Seguramente  todos -al menos una vez- tomamos conciencia de aquello  que no queríamos en nuestra vida: ideas, personas, sentimientos o creencias que fue necesario dejar;  para posibilitarnos algo mejor.

arbol

Lo considero un instante de iluminación;  un  momento único  donde  prima la absoluta  certeza de lo que debe morir,  posibilitando
el  nacimiento
a lo nuevo.

Comenzamos entonces a transitar un  cambio; el cual sólo puede pensarse como la sumatoria de instantes donde de incertidumbre, donde conviven en un conflicto permanente lo viejo y lo nuevo, siendo ambos una ilusión mental, en tanto nunca forman parte del instante actual: un instante que por lo general, nadie quiere habitar.

Hace  tiempo, escribí acerca del valor de capturar cada instante1, instalándonos con nuestros sentidos  en el  “aquí y ahora”. Sin embargo, en  una sociedad tan apurada como la nuestra, parece no haber tiempo para  hacerlo. Aunque sepamos  que la vivencia presente es la única verdad, dejamos el  piloto automático y nos aferramos  a un pasado irrepetible o anhelamos  un  futuro que sólo por fe se torna real.

Aunque nos esforcemos en negarlo, pasado y futuro son pensamientos;
construcciones  mentales  teñidas con el color de nuestra afectividad.

Sucede que transitar el instante actual,  puede incomodarnos; a tal punto que permanecer en él, se torna trágico para muchas personas. Quizás por esto, al evaluar pro y contras a la hora  de cambiar, consideramos el pasaje  de una situación a otra como un momento único; un pase mágico donde lo viejo y  lo nuevo cobran vida,  por fuera de  nosotros mismos.

En mi diccionario  personal, cambio es sinónimo de “proceso de cambio”; proceso que siempre incluye una "transición"; un tiempo que me propongo dar a luz.

 

El Proceso del Cambio.

 

Arnoldo Arana,5 propone analizar el cambio personal en dos dimensiones.

Una asociada a las circunstancias, condiciones y ambiente que cambia para la persona, que se refiere a lo estructural.
La otra dimensión del cambio personal es el componente intrapersonal, la respuesta psicológica, que tiene que ver con el proceso de adaptación a la nueva realidad.

  • Lo estructural (los acontecimientos). Ej.: nuevo trabajo, nuevo jefe, nuevo sistema.
  • Lo psicológico (la respuesta). Proceso de adaptación a la nueva situación

Ninguna de estas dimensiones, pueden pensarse  por fuera de un proceso; y ningún proceso excluye tres situaciones;  de las cuales me interesa en especial la tercera, ignorada en la mayoría de los casos.

a)  Una situación inicial, la que por algún motivo necesitamos abandonar. 
b)  Una situación deseada, a la que queremos, o nos dicen que tenemos que arribar. 
c)  Una situación de pasaje, un momento difuso, crítico, en ocasiones gris, difícil de mensurar y más aún de facilitar: la transición.

La transición es  el proceso psicológico por el que las personas deben pasar para encontrarse en sintonía con la nueva situación. Supone, una etapa no permanente entre dos estados, con cierta extensión en el tiempo.

Un momento de incertidumbre; estamos entre dos situaciones (actual y deseada), donde convimos con ideas y sentimientos en permanente conflicto.

Un momento de imposibles;
no podemos regresar a la situación actual y tampoco podemos disfrutar la situación deseada.

En general se trata de un período obscuro. Una etapa de dudas, que si ademàs va acompañada de algún tipo de pérdida (afectos, dinero, poder, status) jaquean con fuerza nuestra autoestima,6 promoviendo interrogantes y ansiedades difíciles de tolerar.

Para definir este momento, voy a compartirles textualmente, un concepto que extraje de un artículo sobre el cambio organizacional.7

Lo que caracteriza a este momento es la incertidumbre; y la misma tiene un impacto directo en el desempeño y la motivación de las personas afectadas y genera, como consecuencia primaria, reacciones de la más variada magnitud, que si no son escuchadas y "acompañadas", pueden dificultar de manera extrema el camino hacia el objetivo deseado.

 

Gestando un Cambio.


Para dimensionar una transición, consideremos que los cambios se gestan; todo cambio debe pensarse en u n proceso de gestación.

La palabra gestación, proviene  del latín “gestatĭo”2;  compuesta con el sufijo tio (ción)  que es acción y efecto; sobre el verbo “gestare”,  frecuentativo de gerere (llevar a cabo)  el cual discutimos en las entradas de gerente, gesto y gestión.

Este concepto asociado a la acción, se refleja en la definición que nos propone el diccionario de la Real Academia Española como es mi costumbre, para definir  el concepto:

gestación.
(Del lat. gestatĭo, -ōnis).
  1. f. Acción y efecto de gestar o gestarse.
gestar.
(Del lat. gestāre, llevar).

1. tr. Dicho de una hembra: Llevar y sustentar en su seno el embrión o feto hasta el momento del parto.
2. tr. Preparar o desarrollar algo, especialmente un sentimiento, una idea o una tendencia individual o colectiva. 
2. f. Embarazo, preñez.

 

Ahora bien, centrándonos en la segunda acepción de la palabra  gestar, destacó  dos palabras claves:

La gestación, en tanto preparación, plantea una etapa inicial;  una disposición  a “hacer algo”  con una finalidad concreta, generando entonces una expectativa de logro.

Vale considerar que de la realidad de esta expectativa, dependerá nuestro nivel de frustración.  Recordemos que no  nos  frustramos por lo que sucede, sino por lo esperábamos que sucediese.3

La gestación, en tanto desarrollo, plantea la idea de a cabo lo proyectado para pasar de un estado a otro. Se trata de realizar,  concretar las acciones necesarias para pasar de lo viejo a lo nuevo.

Nuevamente en este punto aparece la frustración, pues su posibilidad de tolerarla es una condición necesaria para “seguir “cuando no suceda lo esperado.3

Preparación y desarrollo, conforman  un proceso de cambio.
Imposible aislarlas de  un tiempo vivencial - no cronológico – medible por nuestro reloj emocional.4

Preparación y desarrollo, en tanto proceso,  no pueden evitarse.
No hay  mecanismo de defensa que garantice escapar al miedo por dejar lo conocido y enfrentar lo nuevo.

Preparación y desarrollo, en tanto proceso,  requieren “habitar” cada instante;
sea  intelectual, emocional  y espiritualmente.

 

Habitando un cambio.

 

No es cómodo habitar un proceso, y mucho menos un proceso de cambio personal.4

“Habitar lo incómodo” es la gran oportunidad que nos ofrece el tiempo;
para fortalecer vivencias positivas o aceptar vivencias negativas.

La idea de habitar lo incómodo, lo asocio a un concepto que me la compartió una psiquiatra amiga, en relación a "habitar una emoción"

“Es imposible evitar una emoción, no hay mecanismo de defensa que lo logre. Quizá podremos negar o distorsionar la idea que la acompaña, pero jamás la sensación que nos provoca.
Por eso, debemos habitarlas; conectarnos primero con la sensación que ella nos ofrece, describirla en su más puro estado y hacer a un lado cualquier idea que pretenda explicarla".

Habitar un cambio, es permanecer conectados con nosotros mismos en el "mientras tanto";
concientes que sólo controlaremos pocas variables nuestras y ninguna de los otros;
emprendiendo un camino que, a pesar nuestro, siempre se construye al andar.

La clave para transitar ese "mientras tanto" (situación de pasaje), es despojarnos de saberes previos; desterrar conceptos que funcionaron en el pasado (situación inicial), pero que de seguir usándolos, podrían impedirnos avanzar en el proceso jamás lograr lo deseado (situación futura).

En toda transición, es necesario desaprender.8

El desaprendizaje nos invita a detenernos, girar la mirada y tomar el propio pensamiento como objeto de análisis; ver desde otro plano, romper con la mirada binaria y disyuntiva del mundo.
Supone mirar la realidad sin simplificarla, esto es, desde una perspectiva multidimensional, y multidisciplinar.

En todo desaprendizaje, es necesario calibrar nuestro reloj emocional.4

Al desarrollar este tema, mucha veces hice referencia a la noción del tiempo, una variable clave a la hora de analizar la transición en un proceso de cambio.

Los griegos, conocedores de la trascendencia del tiempo, usaban dos palabras para definirlo:

Kronos es el concepto que frecuentemente utilizamos, refiere a lo secuencial y cronológico Su naturaleza es cuantitativa. Por eso podemos contarlo, calendarizarlo y hablar de él el minutos, segundos, años, lustros. En la mitología griega era un Dios por excelencia.

Kairos  es conocido comúnmente como el tiempo de las vivencias. Representa un lapso indeterminado en que algo importante sucede. Su naturaleza es cualitativa En la mitología, como Dios era desconocido y  en la teología cristiana, toma un valor trascendente, pues  se lo asocia con el “tiempo de Dios” Su significado literal es «momento adecuado u oportuno».


El kairos,  definirá el éxito en una transición. La hora que marque nuestro reloj emocional, determinará el resultado de un proceso de cambio.

En mi trabajo, analizando este tiempo vivencial  en muchas transiciones, destaco la necesidad de  calibrar cinco puntos claves:

  •  Autoconocimiento. Es necesario fortalecer la nuestra autoestima 9a, integrando especialmente aquellos aspectos negativos de nuestra personalidad.9b
•  Sincerar "los posibles" 9c 
•  Aceptar la frustración.9d
•  Revisar nuestros prejuicios sobre el miedo; nunca despreciemos aquello que el miedo quiere enseñarnos.9e
•  Revisar los Modelos Mentales limitantes. En esta revisión, como de emocionalidad se trata, te recomiendo no fiarte de tus sentidos.9f
•  Construir nuevas creencias (Un camino de la creencia a la creación).9g

Me gusta comparar la transición, con la experiencia intrauterina.
Aunque no lo recordemos, todos alguna vez  literalmente “esperamos nacer”.

* Una espera que podría ser tortuosa si nos aferramos a lo viejo;  también podría resultar maravillosa, si nos entregamos a vivirla.

* Una espera, que pueden experimentar de muchos modos posibles:

La música, la pintura, el deporte, la danza, la literatura, la actuación, la práctica de artes marciales, el tejido, la cocina,  la jardinería, el paracaidismo y los videojuegos entre otras muchas actividades; son un buen ejemplo para comenzar.

* Una espera, que Julio Cortázar nos comparte en un texto y una experiencia imnperdibles, si algo en vos está esperando nacer.

Cuando tu reloj emocional, marque la hora,
hacé click aquí
y entregate a estas
“Instrucciones para  subir una Escalera al revés”.

esclareas

 

Fabiana Andrea Mendez

 

Y no olvides encontrarme
en las Redes Sociales

Dos propuestas temáticas diferentes, con identidad propia,
que debes al menos darme la oprtunidad de concoer.


* - Perdidos en Encontradores
Yo no busco, encuentro.
¿Y vos?

Fuentes de Información

1- Capturá el Instante .
Web Encontraddores.
2 - Origen de las Palabras
Web Etimologías.dechile.net
3 -
Elogio de la Frustración
Web Encontradores
4 -
El Reloj Emocional
Web Encontradores

5 - El cambio como proceso en la persona
Arnoldo Arana
6 - Fortalecer la Autoestima
Web Encontradores

7 - Cambio Organizacional
Revista Infodir n° 1311- Revistas Médicas Cubanas
8 -
Aprendiendo a Desaprender
Web Encontradores

9 - Calibrando el Reloj Emocional

a - Fortelacer la autoestima.
b - Al Encuentro de tu Sombra.
c - Elogio de lo Posible.
d - Frustrada pero Contenta.
e- Acercándonos al Miedo.

f- No te fíes de tus sentidos.
g- El Poder de una Creencia






 

 

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