Home Encontradores

En el reino de los muertos vivos.

Hace varios años escribí este texto y hoy siento la necesidad de volver a compartirlo; pues poco ha cambiado desde entonces.

*****************************************************************************************

Quiero por un segundo contarles algo personal y, hacer visible “lo invisible”, mostrando lo que ya muchos naturalizamos:   convivir con quienes por su adicción, están condenados a un infierno de por vida.

Necesito romper el silencio y la vergüenza que el tema conlleva, pues según la droga que se utilice, tras el adicto ronda la idea la marginalidad, el delito, y/o el narcotráfico.
Además,lo más simple es poner el acento en una familia disfuncional, o en un entorno hostil, que explicarían el caso. Y es muy probable que así sea.

¡Pero que arroje la primera piedra quien se crea exento de que un ser querido sea víctima de una adicción!
Np imaginan el agobio de quienes pasamos por esas situaciones; el adicto poco a poco se nos hace un desconocido, nos violenta emocionalmente y en el peor de los casos nos golpea, destroza nuestras casas, nos endeuda y roba hasta las ollas viejas de cocina:   todo eso por una dosis que quizá le dure unos minutos….

¡Cómo se hace para procesar tanto sufrimiento!  De pronto, lo cotidiano se nos hace incomprensible. No creo que nadie haya imaginado que para ayudar a un ser querido era necesario poner límites a veces   impensados :   desde mostrarnos inflexibles y llamar a la policía; hasta pedir la intervención de la justicia para alejarlos de casa o protegernos de sus agresiones. Y, lo más doloroso, es que no se puede forzar una internación; una y otra veznos dicen que ellos no eligen curarse.
¿Pero se puede llamar a eso elegir? ¿Y entonces por qué no validamos que un suicida, un paciente psiquiátrico elija que hacer con su vida y la de los otros? 

La política pública, nos dice que no es posible privar a un adicto de su libertad, aún cuando ellos admitan que sólo eligen "drogarse sin parar".

De verdad, acepto que el tratamiento forzado no funciona, pero acéptenme también a mi que ese mismo adicto tarde o temprano delinque – dentro o fuera de su casa - para consumir.

Les aseguro que no se que hacer con todo esto y sólo tengo las preguntas propias del dolor que no me dejan en paz.

Si se que desde la política la respuesta es muy pobre, al punto que no se le da a estos temas la importancia que debería tener: Si la política es el arte de lo posible, no busquen más responsabilidades individuales en los médicos, policías, juzgados, o las familias; pues allí se vive una guerra de “víctimas contra víctimas” y no permitan que se patee la responsabilidad del estado nacional a las provincias y de estas a los municipios: demuéstrennos que, más allá de las internas partidarias, hacer política es estar junto a la gente.

En guaraní, ñeñé significa palabra y también significa alma. Parafraseando a Eduardo Galeano que nos dice que quien miente la palabra traiciona el alma, diría que quien silencia la palabra mata su alma.
No casualmente a los Adictos se los llama los "Muertos vivos".  




Ingrese su email si desea recibir nuestros Newsletters:
Home Encontradores
Coach
Actividades
Blog
Textos
Eventos