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Mentirosos por Naturaleza.
Hacé memoria, seguro conoces alguno...

Quédense tranquilos, no voy a hablarles de la Dirigencia Política, aunque es seguro que encontraríamos allí muchos ejemplos para describir a estos personajes: varones y mujeres que tienen un impulso irrefrenable por deformar la realidad. 

Con ustedes los mitómanos.

La mitomanía no es una enfermedad en sí misma, pero ese impulso incontrolable que los lleva permanentemente a mentir, corresponde a un conjunto de síntomas que pueden presentarse en diversas enfermedades psíquicas, particularmente en trastornos de personalidad. 
Según la Real Academia Española es la "Tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciéndola, la realidad de lo que se dice." 

¿Por qué nos miente el mitómano?

Comencemos por resaltar, que la mentira en su caso es secundaria. Lo primordial, es su intención incontrolable de "disfrazar la realidad".
Y es justamente en ese intento, que suponen conseguir prestigio, mejorar su imagen o percepción que los demás tienen de él, obtener afectos, bienes, manipular a las personas o simplemente dañarlas.

Se cree que la persona adicta a mentir encuentra en la falsedad y en la exageración, una vía de escape a sus dificultades. Esto es clave; sus mentiras son verosímiles, no están lejos de la realidad, lo cual hace que tendamos a creerle.

Si  sentís que algo de esto te pasa a vos, o a alguien que queres,
tené presente que siempre hay una oportunidad de cambiar la historia. 
La mitomanía no es inofensiva para el mitómano, pero tampoco lo es para su entorno.

La mentira siempre daña, por acción u omisión tarde o temprano el daño será consumado.
Aunque  nos resistamos, siempre la verdad sale a la luz; ella ganó la partida antes de comenzar el juego.

Lee más sobre tratamientos para la Mitomanía.



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