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Un cierre de año en paz

Este 2016, fue un año muy triste para mí.
La inesperada partida de mi hermana y las consecuencias de su ausencia  se me impusieron. Fue tan fuerte lo vivido  que casi no pude escribir,  mi histórico refugio para espantar toda clase de males.

Sin embargo, nunca desesperé.  
Una vez más, como en los  peores momentos de mi vida,  debo agradecerle a Dios, el milagro de  “tener paz en medio de la tormenta”.

Y es justamente en paz,  que quiero agradecer….

  • A todos aquellos que sin importar  cualquier diferencia ideológica, religiosa y hasta futbolera que pudiese separarnos; estuvieron ahí, mostrándome cuanto me quieren y de quienes por rescato su buena intención,  algo que con los años aprendí a valorar por sobre todas las cosas.
  • A todos aquellos que aún sin entender, respetaron mi silencio, mi dancística, mi estar “para adentro” y que con palabras o sin ellas,  me hicieron fácil este proceso.
  • A todos aquellos que de alguna manera sintieron que me borré, que quizá no sepan del todo que me pasó o en que ando;  pero  les  basta recordarme  para desearme cosas lindas.
  • A todos aquellos que conocí este año y que sin preguntar detalles  me acompañaron, con lo poco o mucho que yo pudiese compartirles.

Y es también en paz, que quiero ofrecerles…

  • Mi escucha;  aunque aturdida, agotada o dispersa conoce  sus límites y no pregunta, ni juzga, ni condiciona, ni aconseja,  ni expone, ni saca partido.
  • Mi tiempo; que por saberse   escaso,   promete no distraerse con relojes,   celulares, redes sociales o mensajitos en los momentos compartidos.
  • Mi afecto; con lo que soy y lo que puedo dar, desobediente a cualquier “deber ser” y muy libre para  expresar lo que siente.
  • Mi lucha contra mis  propios  prejuicios; ojalá pudiese ofrecer  no tenerlos pero no sería honesta, si me esfuerzo por  aceptar lo diferente.
  • Mi vulnerabilidad; en una época tan exitista al menos a mí me reconforta saber que algunos estamos lejos de sentirnos súper-poderosos.
  • Mi fe, lo más valioso que tengo; una fe madura que contagia a quienes necesiten o quieran ser contagiados.

Y finalmente en paz, les deseo y me deseo, lo mejor para este 2017 y para todos los años que le sigan. Ese  “mejor” que cada uno de ustedes sabrá definir

 




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