Argentina y las mentiras electorales

Síndrome de Indefensión Aprendida

No casualmente, en plena Campaña electoral, la semana pasada sentí la necesidad de escribir sobre los mentirosos por naturaleza... Aquellos que no pueden frenar el impulso de deformar la realidad.

Y me resultó díficil enentender la fuerza que toman estos personajes, sin preguntarme por su contracara:
quienes le creen pese a toda evidencia de engaño
¿Por qué, una y otra vez , caemos en sus redes?


No faltan estudios sociológicos y políticos que aborden el tema, pero desde nuestra mirada -focalizada en el ámbito de la salud- quiero c
ontarles la reacción de aquellas personas que fueron sistemáticamente sometidas a violencia, tanto física, psíquica como emocional.
Con revisar lo últimos cincuenta años de historia, entenderá, el por qué de este ejemplo.

El síndrome de indefensión aprendida (SIA)
o de "desesperanza inducida"


La Indefensión aprendida , o adquirida, es una condición psicológica en la que un sujeto aprende a creer que está indefenso, que no tiene ningún control sobre la situación en la que se encuentra y que cualquier cosa que haga es inútil.
Como resultado de un proceso sistemático de violencia, la víctima permanece pasivo frente a una situación displacentera o dañina, incluso cuando dispone de la posibilidad real de cambiar estas circunstancias.
A pesar de esto, son muchas las víctimas de maltrato condenadas a oír, cómo se les cuestiona por el hecho de creerles a sus victimarios.
El desconocimiento de la complejidad en el tema, muchas veces impide nos comprender qué ocurre en la mente de aquellos sometidos a violencia recurrente.

Los expertos refieren este síndrome como una "adaptación psicológica", una salida posible que encontraron las víctimas para procesar tanto dolor:
Cuando se ha sufrido violencia - en todas sus manifestaciones - ciertas situaciones se presentan como "sin salida" y antes de intentar cualquier acción para revertirla, se asumen como tal, en pleno convencimiento de que nada ya puede hacerse para mejorar dicha realidad, que no hay otra salida...

El más perfecto estado de la indefensión es aquel que conlleva la renuncia al intento mismo del cambio.

Le creo, permito que me manipule...
Me domina cuando me grita,
pero también cuando me pide perdón...
Tengo que dejarlo, pero no puedo...
Nunca voy a poder ...
¿Para qué intentarlo, para sufrir aún más?

El perfil de quien cree

Vale resaltar que no hablamos aquí de una persona que sufrió aisladamente un hecho de violencia.
Sino, que por el contrario, la agresión y la mentira protagonizan su vida cotidiana.
Sólo siendo concientes de la humillación que esto implica, entenderemos por qué les creen a sus victimarios y siguen a su lado.

Indefensión aprendida: Tras fracasar en su intento por contener las agresiones, prevenirlas, evitarlas o alejarse de ellas; y en un contexto de baja autoestima - reforzado día a día por la incapacidad por acabar con esa situación- las víctimas asumen lo que les pasa como un castigo merecido.
Nadie podrá ayudarlas a salir, ni a cambiar sus vidas.

Una frase de la periodista Soledad Cruz expresa claramente esta idea: "Esto no hay quien lo tumbe, pero tampoco quien lo arregle".

Pérdida del control: Consiste en la convicción de que la posibilidad de revertir la situación le es ajena, es una creencia infantil de que alguien decidirá por ella, con seguir y librarse de su agresor. Como ella nada puede hacer, frente a otro que todo lo puede, es mejor no intentar y esperar que todo pase.

Baja respuesta conductual: Es tal el abatimiento, que ya dejó de buscar estrategias para evitar las agresiones. La tristeza tomó el timón de su barco y la pasividad es la respuesta a todo estímulo, tanto interno como externo.
Es probable que viéndolo desde afuera, califiquemos esta conducta como una aparente indiferencia; sin embargo, se trata de una defensa que le permite autoexigirse y culpabilizarse menos por las agresiones que sufre. Claro que el costo por utilizarla es muy alto: se anula su capacidad de revertir situación.

Llega a tal punto su adaptación, que se convence que merece vivir junto a quien la maltrata, e incluso lo justifica ante quienes le dicen lo desenmascare.

La intermitencia de las agresiones y el paso constante de la violencia al afecto, refuerza las relaciones de dependencia, que empeoran cuando la dependencia lo es también económica.

No olvidemos que las mentiras del agresor apuntan a convencerla de su amor, que todo lo hace por el bien de ambos y que sólo él podrá hacerla feliz.

Para dimensionar tal sometimiento, hay que destacar que la víctima llega a esa actitud, cuando a lo largo del tiempo, se han ocupado de destruir su autoestima, a través de métodos de lo más diversos:
empleando el terror, los presagios de fracaso, el desaliento, la desconfianza de uno mismo y de los demás, la amenaza constante y todas las formas de división y sospecha.
La máxima expresión de este dominio, se da cuando la logran convencer "de que la vida no vale la pena", pues todo está perdido y nada ni nadie merece el esfuerzo por cambiar la historia.

Orígenes de SIA

La Indefensión aprendida fue postulada por el psicólogo Martin Seligman . Él exponía a dos perros, encerrados en sendas jaulas, a descargas eléctricas ocasionales.
Uno de los animales tenía la posibilidad de accionar una palanca con el hocico para detener esa descarga, mientras el otro animal no tenía medios para hacerlo. El tiempo de la descarga era igual para ambos, ya que la recibían en el mismo momento, y cuando el primer perro cortaba la electricidad, el otro también dejaba de recibirla. En cualquier caso, el efecto psicológico en ambos animales era muy distinto; mientras el primero mostraba un comportamiento y un ánimo normal, el otro permanecía quieto, lastimoso y asustado, con lo que la importancia de la sensación de control en el estado de ánimo parecía demostrada. Incluso cuando la situación cambiaba para el segundo animal, y ya sí podía controlar las descargas, era incapaz de darse cuenta y seguía recibiendo descargas sin intentar nada para evitarlo.



Rasgos de una Víctima de Maltrato

•  Cree todos los mitos acerca la dependencia absoluta victima-victimario.
•  Baja autoestima.
•  Se siente culpable por haber sido agredida.
•  Se siente fracasadas en su esencia .
•  Siente temor y pánico a cualquier tipo de cambio.
•  No tiene control sobre su vida.
•  Buscan solcuciones mágicas para sentirse mejor.
•Tienen sentimientos encontrados: odia ser agredida pero cree que lo hacen por su propia culpa, pues lo merecía.
•  Cree que nadie la puede ayudar a resolver su problema.
• Cree en la superioridad absoluta de su agresor .


Fases del Sindrome de Indefensión Adquirida

1 -Desencadenante, provocada por los primeros malos tratos;
2-De Reorientación, la víctima no tiene redes sociales y está aislada;
3- De Resistencia Pasiva, donde se autoinculpa asumiendo el modelo mental del compañero;
4- Adaptación, ya no tiene fuerzas ni recursos psicológicos para salir de la violencia y suspende todo juicio crítico sobre el maltratador, adaptándose a la situación para salvar su vida o la de sus hijos.
De este estado, no se sale sin asistencia psicológica y gran apoyo social.


 

 

 

 

Es así como la fortaleza de los poderosos,
se construye en la impotencia de quienes le delegaron ese poder.
El manipulador nos miente
y, en tanto le creemos,
permitimos que siga dominándonos.

Sin embargo, cuando el mentiroso toma confianza y nos cree inofensivos;
olvida un detalle clave:
Una persona acorralada, llega a un punto tal,
donde no le queda nada por perder.
La debilidad se transforma en fortaleza
y allí lográ cambiar su historia.

Como en una partida de Ajedrez, un peón se convirtió en dama
y se animó a gritar "Jaque al Rey".

Fabiana Andrea Mendez

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