Mentirosos por Naturaleza

Hacé memoria, seguro conoces algunos ...

Quédense tranquilos, no voy a hablarles de la Dirigencia Política, aunque es seguro que encontraríamos allí muchos ejemplos para describir a estos personajes: varones y mujeres que tienen un impulso irrefrenable por deformar la realidad.

Con ustedes los mitómanos.

La mitomanía no es una enfermedad en sí misma, pero ese impulso incontrolable que los lleva permanentemente a mentir, corresponde a un conjunto de síntomas que pueden presentarse en diversas enfermedades psíquicas, particularmente en trastornos de personalidad.
Según la Real Academia Española es la "Tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciéndola, la realidad de lo que se dice."

En general, todo mitómano pasa primero una fase de omnipotencia, en que dice muchas mentiras y piensa que todos le van a creer; posteriormente, llega una etapa de deterioro o caída del narcisismo mentiroso en que se presentan constantes contradicciones y ya nadie le creé; habla de su vida y no le hacen caso, no lo toman en cuenta para cosas importantes, no le dan responsabilidades, lo corren del trabajo y, en la familia, ya no puede hablar de ciertas cosas, le restringen el acceso a objetos o información. Se va cercando o acorralando, hasta que se relaciona con gente con grados de madurez y evolución muy bajos, inmiscuyéndose en situaciones de riesgo.

¿Por qué nos miente el mitómano?

Comencemos por resaltar, que la mentira en su caso es secundaria. Lo primordial, es su intención incontrolable de "disfrazar la realidad".
Y es justamente en ese intento, que suponen conseguir prestigio, mejorar su imagen o percepción que los demás tienen de él, obtener afectos, bienes, manipular a las personas o simplemente dañar.
Esto se debe a que devalúan sus capacidades, sobrevaluan las de otros, y por eso inventan o se atribuyen lo que ven en otros.

Se cree que la persona adicta a mentir encuentra en la falsedad y en la exageración, una vía de escape a sus dificultades, sin llegar al delirio.

Este último rasgo es fundamental, sus mentiras son verosímiles, no están lejos de la realidad, lo cual hace que tendamos a creerle.

También existen motivaciones aún más profundas que son inconscientes, pero que pueden ser descubiertas mediante un tratamiento clínico.
Pero mientras la persona no se someta a una terapia, que en muchos casos incluye el uso de fármacos, la mentira para el mitómano será su única opción ante otras posibilidades para conseguir lo que desea.

Mentiras Peligrosas

"Miente, miente, que algo quedará" .
Joseph Goebbels, ministro de Propaganda nazi


La mitomanía no es inofensiva para el mitómano, pero tampoco lo es para su entorno. Al contrario, tiene una serie de efectos en distinto nivel.
En el plano social, el mitómano comienza a perder credibilidad; en el mejor de los casos es un cuentero inofensivo.
A nivel familiar, es visto como una persona poco confiable y desde el punto de vista de las amistades, éstas tienden a alejarse o bien la persona termina apartada del grupo.
El peor escenario es cuando la mitomanía afecta a terceras personas. Esto ocurre cuando la "manía" de mentir está presente en personalidades antisociales, principalmente en estafadores: En ellos, el "modus operandi" del delito es el engaño para conseguir dinero o bienes.

¿Es posible curarse de tanta mentira?

Según los especialsitas, es casi imposible que quien padece de mitomanía busque ayuda; generalmente es llevado a consulta por otras personas o acude a terapia por otras razones, pero mientras no se someta a una terapia, la mentira dominará su vida.
Si acepta la ayuda, puede superar este problema y vivir en la realidad. Los psicoterapeutas que han trabajado en estos casos , explican que primero debe realizarse una fase de exploración del paciente, realizar algunas entrevistas antes del diagnóstico definitivo, de modo que la principal herramienta para revisar conductas y la vida del paciente es la palabra. Al avanzar en la terapia, lo que se hace, es establecer una alianza de trabajo en la que se demuestre al paciente el costo que le está trayendo su enfermedad; se le debe hacer entender que hay cosas que él ve muy normales, pero en realidad son expresiones del problema. Así continúan, sin profundizar demasiado, para que haya adherencia al tratamiento: Esto se debe a que si se confronta al paciente en las primeras sesiones, sólo se logrará que huya despavorido.
Según los expertos, es necesario conversar e ir enlazando cosas sobre su vida o que ha dicho, construyendo una mayor alianza de trabajo, para luego poder abordar hechos más profundos, decirle cuándo ha mentido e interpretar la razón de esa conducta. El proceso es largo, pues se debe construir un nuevo aprendizaje en el paciente y un pensamiento analítico. También es importante ayudarle a percibir cuáles son sus herramientas y recursos para enfrentar la vida.
Por último, el Dr. Sergio Arturo Escobedo acentúa:- "Me parece fundamental que en estos casos o cualquier otro que genere sufrimiento y alteración de la vida social, familiar o escolar de una persona, pensemos que hay muchos recursos con qué enfrentarlos y ayudarnos a descubrir capacidades propias. En este sentido, siempre es muy útil acudir a un proceso psicoterapéutico".

 

Mitómano ¿o simplemente un mentiroso?
Lo que diferencia al mitómano de un mentiroso es que este último inventa mentiras para defenderse o protegerse, con una finalidad, pero en el mitómano prevalece lo compulsivo de la mentira, sin ninguna motivación.
En general, se establecen tres tipos (o niveles) de mentirosos:
•  En primer lugar están los mentirosos sociales, ellos mienten porque necesitan una excusa. Para algunos son "mentiras piadosas", que no buscan causar daño .
  Un paso más arriba están los mentirosos frecuentes, que sí son conscientes de que utilizan una mentira para lograr sus objetivos y no miden las consecuencias.
  Finalmente, se encuentran los mitómanos, un gran dolor de cabeza para sus familias. El problema radica en que  la mentira se convierte en su razón de existir; un camino largo que se construye a diario con un mundo falso muy alejado de la realidad.

Fantasía vs. Mitomanía
En la niñez, la fantasía es un elemento necesario que forma parte de la creación de la personalidad. De ahí que los chicos jueguen a ser superhéroes, famosos, o a disfrazarse de distintos personajes reales o imaginarios. De esta forma
aprenden el sentido de realidad mientras logran la madurez.
También hay que tener presente que cuando se consolida la madurez, la fantasía no se desecha por completo. Por el contrario, se conserva como fuente de creatividad  y productividad, sirve para imaginar, planear y resolver problemas.
El conflicto del mitómano es su incapacidad de reconocer cualidades o recursos reales, y entonces los inventa, crea una ficción para enfrentar al mundo y reduce así el temor que siente por la realidad.

Cómo reconocer a un mitómano.
Hay algunas características que los distinguen: es una persona convincente, manipuladora y su discurso suele ser verosímil, tiene talento histriónico y sabe actuar, no acepta fácilmente su problema,quizá tartamudean, cambian de tema o dicen diferentes versiones en cada ocasión y a diferentes personas. Además, en su discurso se mezclan indistintamente partes de verdad y fantasía, aunque son más o menos creíbles: suelen mentir sobre su vida, su trabajo, su salud, historial médico, edad, la profesión de los padres y un sinnúmero de cosas que en realidad no deberían ser maquilladas para ser contadas.


¿Todos los mitómanos son delincuentes?
Pese a a lo que muchos piensan, Helmut Brinkmann, psicólogo clínico experto en diagnóstico de personalidad, explica que no hay una relación directa entre mitomanía y delincuencia:
"Son problemáticas distintas" - afirma. Puede coincidir en que se combinan algunas características de personalidad en los que la mitomanía sea un síntoma, pero el delincuente no necesariamente es un mitómano. Quien delinque busca algo contingente y puntual: el dinero de los demás. Pero no tiene compulsión por mentir ni busca la deseabilidad social. Ahora bien, si un delincuente es mitómano tiene responsabilidad penal por sus actos si es conciente de sus mentiras.


 

 

 

 

Por eso si sentís que algo de esto te pasa a vos, o a alguien que queres, tené presente que siempre hay una oportunidad de cambiar la historia.
Una historia que, tarde o temprano, termina mal.
No olvides que es imposible evitar el encuentro con la verdad, pues por muchos esfuerzos que hagamos en todos los casos, ella ganó la partida antes de comenzar el juego.
.Lic. Fabiana Andrea Mendez

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