Tolerar la Frustración
Una Posibilidad de Prevenir las Adicciones

Desde el momento en que decidí incluir "mi sentir" en un texto, aprendí la fuerza que tienen las palabras cuando se proponen trasmitir una emoción.
Una fuerza que, paradójicamente, muchas veces surge de la vulnerabilidad que me implica conectarme con el dolor... Toda una experiencia
Justo a mí, que como dice una canción de mi época:
"me tocó crecer viendo a mi alrededor paranoia al dolor".
Sin embargo, cada día intento conectarme con él.
Redefiniendo lo que implica convivir - no simplemente entender - la tolerancia a la frustración:
Un aprendizaje que puede salvarnos de las Adicciones propias y las de la gente que queremos.

En el Reino del Dolor

Es imposible no toparse cara a cara con el dolor.
Se que es una obviedad escribirlo, pero sólo a la luz de la razón.  

¿Quién de nosotros, contra toda lógica, alguna vez no actuó
como si el dolor no existiese, no fuese importante o
simplemente no nos afectase?


Sin embargo, la base del dolor, no se origina en la frustración que conlleva, sino en nuestra actitud ante la pérdida. ¿O acaso no prevalece la lógica que no hay por qué aceptar las pérdidas? Incluso aquellas propias del vivir, como la vejez, la enfermedad, la imposibilidad, el abandono, la soledad.

Hasta la misma muerte se parece cada vez más a una arruga, que con una cirugía barata, alguien logrará que desaparezca por arte de magia.

Tolerar la frustración consiste en ser capaces de enfrentar los problemas y limitaciones que tenemos a lo largo de la vida, a pesar de las molestias o incomodidades que nos causen y más allá de lo que hubiésemos deseado que sucediese.

Ni más ni menos que "saber perder".
Algo que si saben los ganadores.

  Serrat nos lo dice de una forma bellísima...
Nuca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.


La Intolerancia a la Frustración

La intolerancia, o la baja tolerancia a la frustración está asociada, fundamentalmente, a dos cuestiones:  

  1. Una percepción equivocada, distorsionada o exagerada de la situación que estamos viviendo, y sus consecuencias sobre nuestras vidas.
  2. La creencia de que es horrible vivir el malestar, que nos enfermaremos de tristeza y no lo podemos ni queremos aguantar.  

Creencias que la condicionan

Las personas con baja tolerancia a la frustración, sostienen una serie de creencias que condicionan su modo de ver el mundo e interpretar la realidad de un modo automático, casi infantil, con una lógica propia donde todo es posible

  • Creen que tienen que obtener todo lo que quieren y para ello exigen, ordenan e insisten para satisfacer sus deseos a cualquier costo.
  • Creen que es necesario que la vida sea fácil y cómoda.
  • No importa lo que quiera, pero deben tenerlo "ya" .
  • Creen que cualquier dificultad, demora, fracaso, es demasiado terrible para soportarla.
  • Creen que nunca merecen nada de lo que les pasa.
    - ¿Por qué a mí es la pregunta que los atormenta?

La Frustación: Un motor de la RENUNCIA

¿Alguna vez quisiste aprender algo - como un lenguaje diferente o un instrumento musical y renunciaste ante la primera sensación que no podrías lograrlo?

Renunciar es otra forma de dejarte llevar por la frustración.  No son los talentosos los privilegiados en esta carrera, sólo los persistentes logran llegar al podio, ellos aprendieron a no retroceder a la mitad de camino.  Se levantaron cada vez que se cayeron y así aprendieron a levantarse. Siguieron hasta el final y disfrutaron de una victoria.

Considerá cuántos proyectos empezaste - y después te diste por vencido - porque te frustraste y perdiste la paciencia.  Hacé una lista de las cosas que empezaste y renunciaste porque parecían muy difíciles.  Ahora calcula la decepción y la pérdida que sufriste al no aceptar la frustración. Evitamos una frustración para no sufrir... y sufrimos porque encontramos la frustración como una forma de vida.

La Intolerancia a la Frustración

No se asusten, no enloquecí.
Simplemente recordé algo que leí hace un tiempo:

  - ¿Alguna vez te planteaste que es posible disfrutar de la frustración? -

Imaginá un rompecabezas de 10.000 piezas. No dudarás que para armarlo hay que aprender a frustrarse, y a pesar de todo seguir.

Imaginá ahora que lo compras, lo llevas a tu casa, lo abrís y descubrís que todas las piezas están numeradas y en orden.

¿No te enojarías?
¡Pagaste por una caja de frustración
y te quitaron el desafío!

La vida es como ese rompecabezas, un gran desafío que emprendemos al ser protagonistas de nuestra historia. Siempre habrá problemas, son parte de la experiencia de crecimiento. Quizá la claves esté en tratar de construir un marco, un sentido general de cómo quieres que esto se resuelva finalmente.  
Después, ármate de paciencia y empeza a probar encastres, pieza por pieza, vas dándole vida a una figura.

Tolerar la frustración es una grata manera
de convivir con ella.
Un signo de madurez emocional.

¿Cuántas cosas lindas nos pasaron a partir de ciertas frustraciones.?
 Tantas cosas que sólo las pudimos lograr por nuestra capacidad de lucha.

Les aseguro que los NO a tiempo, son lo mejor que puede pasarnos. Por más duro que nos resulte, esos NO llevan siempre una enseñanza que nos ayudará a crecer
y a aceptar las pérdidas.


Perfil de Personalidades con Baja Tolerancia a la Frustración

La baja tolerancia a la frustración implica una sensibilidad excesiva hacia todo lo desagradable, que funciona como una lente de aumento, magnificando el lado malo de cada situación.
Lo feo es espantoso, lo malo es horrible, lo molesto se torna insoportable.
De este modo, la vida de estas personas está llena de tragedias.
Con frecuencia se sienten de mal humor, agitados, ansiosos, tristes, resentidos, humillados o enfadados con el mundo que debería estar ahí para satisfacer todos sus deseos.
Se sienten víctimas, se quejan continuamente, culpan a los demás y al mundo. Por supuesto, esos sentimientos horribles e insoportables han de se evitados a toda costa. Se centran más en el ahora, en eliminar ese malestar en vez de centrarse en el bienestar que conseguirían a largo plazo si lograran tolerar la frustración.


Impulsividad y Adicciones

Por supuesto, si alguien ve las cosas de este modo, no es extraño que sea una persona impulsiva, pues hacen lo que desean en el mismo momento en que ese deseo aparece en su mente sin ser capaces de soportar la espera. Si quieren algo, lo quieren ya. Por este motivo, la baja tolerancia a la frustración suele estar presente en problemas relacionados con la dificultad en el control de los impulsos, como adicciones, juego patológico, compra compulsiva, cleptomanía, piromanía, etc.

¿Cómo entrenarnos
con la frustración?

La tolerancia se fortalece, como cualquier músculo, trabajándola
y practicando.
Ante ciertas molestias o incomodidades, no busques de inmediato la solución.
No corras a medicarte ante el primer dolor de cabeza.
Conectate con el dolor que te produce la pérdida, no lo evadas. Date permiso para llorar y expresar tus sentimientos. Recordate que todos podemos aguantar el malestar, que quizá sea incómodo, pero no pasa nada si nos sentimos mal durante un periodo de tiempo.

El malestar alivia si lo dejamos fluir y la recompensa puede ser enorme a largo plazo


Tolerar la frustración
es una habilidad que se desarrolla, se educa y se aprende.

  La frustración es parte de la vida. Generalmente es en la infancia cuando aprendemos a tolerarla. Allí creemos que el mundo gira alrededor nuestro. Pensamos que merecemos todo lo que queremos, en el momento en que lo queremos. Es normal que en esa etapa no sepan esperar, porque no internalizaron el concepto de tiempo, ni la capacidad de pensar en los deseos y necesidades de los demás. Por eso, cualquier límite o cualquier cosa que se le niegue, la siente como algo injusto y terrible. No puede entender por qué le quitan lo que desea. En esa etapa, los niños no tienen las herramientas para eliminar, disminuir o tolerar su malestar. Por eso necesita que un adulto lo ayude a procesar esos sentimientos.
Claro que si ese adulto no puede soportar el malestar de ver a un niño sufriendo, no podrá sostener ese NO, y le dará siempre lo que le pide. En consecuencia el chico, no aprenderá a aguantar la molestia que le provoca la espera o la negación de sus deseos.


 

 

 

 

Creemos que "no perder" nos protege del dolor...
Pero justamente son las pérdidas, quienes nos garantizan la posibilidad de sentirnos ganadores,
al menos por un ratito.

La Fe de los perdedores es el mejor regalo que puede darnos la vida.
¿Vaya a saber sino se tratará de esto la felicidad?

Fabiana Andrea Mendez

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