Cuando el Estres no se toma Vacaciones

Conozco a muchos que lo padecen en plenos preparativos, a otros que lo sufren cuando se supone tendrían que disfrutar a pleno y finalmente a quienes lo sienten, de sólo pensar que pronto deben reintegrase a su rutina de trabajo.

¿Quien dijo entonces que las vacaciones son un alivio frente al estrés?

El simple hecho de planificar un viaje puede aumentar el nivel de ansiedad, las tensiones, contracturas en la espalda, los dolores de cabeza y hasta hace imposible dormir una noche de corrido. De acuerdo a una encuesta que realizó la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), el 98 % de las personas padecen estrés al planear las vacaciones.

En ocasiones, dejar una rutina cotidiana, no es suficiente para distendernos de la tensión que nos ha agobiado todo el año. Incluso no faltan los casos en que nos enfermamos, como consecuencia de un aumento de presiones tanto internas como externas. Y esto es más lógico de lo que suponemos: se hace necesario incrementar los cuidados de nuestro organismo ya que necesita aclimatarse a un nuevo tipo de vida, que incluirá cambios de clima, de alimentación, de horarios, de cama, de baño y de las actividades que realicemos.
Cuando esto no sucede y nos sobreexigimos, los especialistas nos previenen que pueden aparecer trastornos de todo tipo, fundamentalmente relacionados con problemas digestivos, infecciones ginecológicas o respiratorias por descenso de la inmunidad, anginas de pecho, infartos, traumatismos, dolores de cabeza, de cuello, de espalda, de pecho, palpitaciones, cansancio, molestias musculares, ansiedad, miedo o depresión. A esto sumémosle que la misma distensión facilita la disminución de las defensas y la irrupción de trastornos, sobre todo, si la persona estuvo muy sometida al estrés durante todo su año laboral.

Y luego, a la vuelta, retomar el ritmo de lo cotidiano después de un tiempo de descanso, puede complicarse. Conocemos cuadros de depresión, angustia, mal humor ansiedad y cansancio, desencadenados en ese momento. Se sabe que cerca de un 15% de los empleados experimentan alteraciones al retomar el trabajo luego de las vacaciones y el principal grupo de riesgo son las personas jóvenes con mucha exigencia laboral.

Finalmente, el remedio fue peor que la enfermedad.

¿Qué es es Estrés?

Según la Real Academia Española (RAE) se llama así a la tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves.

El término estrés proviene de la física y la arquitectura, es la fuerza que se aplica a un objeto, que puede deformarlo o romperlo.

El fisiólogo vienes nacionalizado canadiense, Hans Selye, fue quien lo importó a la psicología para referirse a una respuesta adaptativa del organismo ante un estimulo real o imaginario.

Más allá de las controversias que provocó esta definición, podemos destacar que, en general, se lo entiende como:
•  una reacción  o respuesta del individuo (cambios fisiológicos, reacciones emocionales, cambios conductuales, etc.)
•  un estímulo (capaz de provocar una reacción de estrés) 
•  una interacción entre las características del estímulo y los recursos del individuo. 

En la actualidad, este último enfoque, es el considerado el más completo: el estrés se produce entonces como consecuencia de un desequilibrio entre las demandas del ambiente - internas o externas, reales o imaginarios- y los recursos disponibles de las personas.


Principales estresores
(factores que contribuyen al estrés)

* Factores físicos: enfermedades, tratamientos de larga duración. (Incluso hay quienes hablan de predisposiciones genéticas).
*Hormonales: pubertad , síndrome premenstrual ,embarazo, post-parto, menopausia.
*Químicos: la comida puede contribuir a experimentarlo (cafeína, azúcar, chocolate, demasiada sal, deficiencias dietéticas etc.) .
*Emocionales: enojos, frustraciones, tristeza, ira, pena.
*Cognitivos: creencias o formas de pensar dogmáticas, destructivas y enfermizas.
*De personalidad: actitudes, conductas, adicciones (alcohol, tabaco, drogas).
*De carácter: excesiva rigidez, nerviosismo e hiperactividad.
*Sociales: duelos, separaciones, mudanzas, exilios, violencia intra-familiar, violencia social, desempleo, presión laboral.
*Ambientales: el clima, el ruido,la contaminación; los campos electromagnéticos positivos.


Síntomas

Los síntomas son muy variados, pero lo más característico es que entre ellos se incluya, en un período inicial, un estado de "embotamiento" con alguna reducción del campo de la conciencia, estrechamiento de la atención, incapacidad para asimilar estímulos y desorientación. A este estado puede suceder, unas veces un grado mayor de alejamiento de la circunstancia o bien una agitación e hiperactividad (reacción de lucha o de huida). Por lo general están presentes también los signos vegetativos de las crisis de pánico (taquicardia, sudoración y rubor).
Los síntomas suelen aparecer a los pocos minutos de la presentación del acontecimiento o estímulo estresante o pasado un tiempo que haga difícil su relación. Puede existir amnesia completa o parcial del episodio estresante.
Muchas veces estos síntomas son pasajeros desaparecen en dos o tres días (incluso en el curso de pocas horas) y en otros casos persisten en el tiempo (se cronifican) determinando importantes modificaciones internas:

Síntomas Físicos a Cortos Plazo

Síntomas Físicos a Mediano/
LargoPlazo

Síntomas Internos de
Largo Plazo

Aceleración del ritmo cardíaco

Alteraciones del Apetito

Ansiedad y preocupación excesiva

Aumento de la Sudoración

Fríos frecuentes

Confusión y dificultad para
concentrarse o tomar decisiones

Piel fría

Enfermedades  como:  asma,
problemas digestivos

Reducción del interés sexual

Manos y pies fríos

Diversos trastornos sexuales

Sentirse fuera de control ó abrumado por situaciones sencillas

Sensación de nausea y malestar en el Estómago

Dolores en general

Cambios de conducta:  depresión, frustración, hostilidad, irritabilidad

Respiración rápida

Sensación de fatiga extrema y constante

Aletargamiento, pesadez, fatiga crónico

Músculos tensos

Cefaleas

Dificultad para dormir y despertarse

Deseos constantes de orinar

Dolores de cuello y espalda

Aparición o aumento de conductas adictivas

Diarrea ó Estreñimiento

Erupciones de la piel

Cambio nocivos de hábitos de comida y sueño


¿Cómo combatirlo?

Ya hemos visto la complejidad de los factores que pueden determinarlo y, por lo tanto, un tratamiento debe aliviar los síntomas (desde el punto de vista biomédico o psicológico), al tiempo que contribuya a rastrear sus casusa para, revertirlas o al menos acotarlas.

Desde el enfoque biomédico el tratamiento para el estrés es la prescripción de tranquilizantes o ansiolíticos, que inciden directamente en las respuestas fisiológicas de estrés. También suelen adicionarse complejos multivitamínicos antioxidantes para reforzar las defensas.
Desde el enfoque psicológico se plantean varias alternativas; todas ellas otorgan gran importancia al control de la ansiedad emocional, así como al aprovechamiento de los recursos del organismo:

•  La psicoterapia cognitiva - conductual que contribuya a la modificación de hábitos, conductas y creencias que determinan el cuadro.
•  Las técnicas de biofeedback , que consisten en el aprendizaje del control voluntario de las funciones fisiológicas y de las actividades automáticas (la tensión muscular, la presión sanguínea, etc.).
•  Las técnicas de respiración y relajación, que se basan en la idea de que, liberando el cuerpo de la tensión muscular (a través de la respiración abdominal, o de ejercicios de tensión-distensión de los grupos musculares, respectivamente), se liberará la «tensión de la mente»; las técnicas cognitivo-conductuales, por ejemplo la aserción encubierta (que consiste en aprender a detener el pensamiento distorsionador que provoca emociones negativas y a sustituirlo por otro más positivo y constructivo).
•  La visualización creativa: propone utilizar la propia imaginación, de un modo cada vez más consciente, para conseguir un mayor control de la mente, las emociones y el cuerpo; aliviar la tensión muscular, eliminar el dolor y para el éxito de muchas de las técnicas cognitivas ya vistas anteriormente.
•  Las técnicas de autocontrol (que suponen el entrenamiento de una persona para regular sus conductas, dirigiendo sus esfuerzos a regular su propio entorno).
•  La sensibilización encubierta: se utiliza para tratar los hábitos destructivos. La teoría en la que se basa es la siguiente: las conductas que se convierten en hábitos arraigados son aprendidos debido a que son reforzadas consistentemente por una gran cantidad de placer. Una forma de eliminar el hábito es empezar asociando la conducta habitual con algún estímulo imaginario muy desagradable. Así, el antiguo hábito deja de evocar imágenes placenteras y empieza a asociarse con algo nocivo y repulsivo. Es efectiva para reducir los hurtos, la compulsión al juego, a mentir, a comprar. Se ha usado con resultados variables para tratar las adicciones.

 

 

 

Consejos


· Respetar los ritmos propios, en especial los del ciclo sueño-vigilia y trabajo-descanso.

· Agende sus actividades con la máxima anticipación. Eso ayuda a evitar el estrés por apresuramiento (esa sensación de que uno no llega a hacer en el día todo lo que debería hacer). A veces, con un poco de planificación se puede evitar ese padecimiento. Algo más: en esa "agenda" del día, mes o año, tiene que figurar el espacio para el descanso, para el esparcimiento, para compartir con la familia y los amigos.

· El manejo inadecuado del dinero suele ser motivo de estrés. Determine en qué utiliza sus recursos y confeccione una lista. Examínela a conciencia.

· Aprenda a decir que no para poner límites. Aunque no lo crea, ese recurso que parece tan sencillo puede resultar uno de los elementos antiestrés más eficaces.

· Coma sano
(evite especialmente las bebidas con cafeína porque su alta concentración facilita la activación del estrés), haga ejercicios con regularidad, los aeróbicos, en este caso, son los más recomendados.

· Si puede, programe un momento del día para la relajación y la meditación.

Fuente: "Estrés, epidemia del siglo XXI", editorial Lumen.

 



Mitos y Falas Afirmaciones

Los síntomas son sólo mentales, están en mi cabeza y no pueden afectarme realmente

Lo que comienza en la mente, puede afectar al organismo.

Solamente los gerentes y los altos ejecutivos están expuestos al estrés.

No importa la condición social o laboral. Un ama de casa, con sus obligaciones y urgencias cotidianas, puede también padecerlo, como cualquier persona.

Si nos sentimos estresados, nos tomamos un traquilizante y listo.

Tomar un sedante no resuelve nada.
Si se analiza la complejidad del mecanismo de producción del estrés, donde están involucradas las funciones intelectuales superiores y el mundo emocional, se puede ver que los psicofármacos no son la única solución.


Las vacaciones desestresan

Si los problemas del estrés no se resuelven en el medio ambiente en el que uno se desenvuelve en lo cotidiano, reaparecen al reintegrarse a la rutina. Además, en algunos casos las vacaciones, si la convivencia es hostil, pueden ser en sí mismas estresantes.

Mi trabajo y el ambiente laboral son muy estresantes, y eso nolo puedo cambiar.

El estrés es el resultado de la interacción de la persona con su medio.
Por eso es posible cambiar esa relación y modificar las propias conductas, actitudes y percepciones.
No es posible modificar el mundo exterior pero sí se puede mejorar la relación con él.

 


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Si tienen esos síntomas en forma contínua o repetitiva es fundamental prestar atención. Y no asustarse o preocuparse de más porque, muchas veces, la solución del problema puede ser tan sencilla como organizar mejor una agenda o programar mejor los momentos de ocio y dispersión.

Recuerda que hay personas más vulnerables que otras al estrés, pero todos tenemos las mismas posibilidades de controlarlo.
No es cierto que, si los factores externos son adversos, nada puede hacerse.

Se puede, y vos podes manejarlo.
Lo fundamental es que pidas ayuda,
el "primer gran paso" en la recuperación.

Fabiana Andrea Mendez

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