Se nos viene la crisis

¿Vos ya pensaste que hacer?

Juan vendía panchos, “los mejores de su pueblo”. Lo hacía justo en la plaza principal, un alto obligado para todos aquellos que sabían valorar la calidad y el trabajo.
Juan era feliz con su trabajo, le dedicaba tanto tiempo que no leía periódicos, ni escuchaba radios y sólo encendía la televisión par ver alguna película que lo alejara de la realidad cotidiana.
Un día creyó que era tiempo de que los otros pueblos conocieran su trabajo. Fue así que formó un equipo al cual entrenó para que lo representasen: grande fue su sorpresa cuando sus ingresos aumentaron tanto o más que su fama y su reputación.
Por esos días su hijo que estudiaba economía en la universidad de la ciudad decidió regresar para ayudarlo a que su negocio continuase expandiéndose.
Al llegar y ponerse al día de las novedades de su padre le dijo: - Papá, ¿Cómo no te enteraste de la crisis financiera que atraviesa el mundo y del impacto que tendrá en nuestro país?
Juan no supo que contestarle. – Él es universitario, está informado, debe saber lo que me dice- pensó e inmediatamente se dispuso a obedecer sus consejos: Compró menos pan, salchichas de inferior calidad, bajó los salarios de sus colaboradores y se limitó a vender en su pueblo. Las ganancias entonces se redujeron, las escasas ventas lo llevaron a preguntarse si podría o o continuar. Finalmente decidió abandonarlo todo.

Sin embargo no se entristeció. Confirmó que su hijo era ya un gran economista.
¡Cuánta razón tuvo cuando le advirtió la gravedad de la crisis que se venía!

Toda crisis supone la ruptura de una regularidad.
Ya no podemos prever anticipadamente los hechos futuros, lo cual nos enseñaron “era esencial” para la supervivencia
.

¿Quién duda que el mundo está en crisis? No más leer los titulares de los diarios de oriente y occidente para ser consientes que se vienen tiempos difíciles. Y les pregunto ¿podemos nosotros hacer algo frente a esto que, definitivamente, está fuera de nuestro control?

Sin embargo el deseo de control es el gran protagonista en estos casos:
Tendemos a buscar cantidad de información que, en definitiva, sólo contribuye a aumentar nuestra preocupación. Es entonces, cuando vuelven los peores fantasmas de todos los tiempos, para enfrentarnos a la peor cara del miedo, la que paraliza y hace que cada vez nos encerremos más en nosotros mismos.

Pero antes de seguir vale sincerarnos: ¿Realmente nosotros estamos ante una crisis? Lamentablemente el espíritu trágico es más contagioso que el entusiasmo. ¿O acaso no creés en las historias personales? Cuidado con confundir una ventana con un espejo.

El hijo de Juan lo hizo y fue así como su profecía de caos se auto cumplió.

Dime a que le temes y predeciré tu futuro.

Lo primero entonces es reflexionar sobre mi lugar en esta crisis mundial.
¿Estoy yo en una crisis?

Supongamos que efectivamente lo estamos ante una crisis. ¿Y? ¿Es tan terrible?

Vayamos al diccionario de la Real Academia española y tomemos la primera acepción de la palabra crisis:

1. f. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.

Detengámonos aquí, hay un cambio que puede ser para bien o para mal

¿De qué dependerá la salud de este paciente?

De nuestra capacidad de ver el medio vaso.

El medio Vaso Vacio.
Padecemos el cambio. Tratamos de aferrarnos a lo poco o mucho que tenemos y nos resistimos a admitir que no hay mucho que hacer afuera, que es necesario mirar hacia nuestro interior y revisar nuestros marcos referenciales: en tiempos de crisis es imposible intentar sostener aquellas creencias que nos garantizaban seguridad. Lo únco que parecen asegurarnos es el caos.

No podemos modificar la situación de los mercados financieros, la baja de las tasas, el riesgo país o la bolsa de Estados Unidos. Simplemente podemos hacer un alto y reflexionar sobre aquellas ansiedades que podemos controlar, las que se reactivan ante situaciones de crisis.

Ni se imaginan cuanto su salud y la de su familia les agradecerá por esto.

¿Es tan difícil plantearnos que en los momentos de crisis “algo” debemos cambiar, “algo” que nos es más ni menos que nuestro modo de enfrentarlas. ?

“En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”.
Albert Einstein

¡Qué poca imaginación tuvo ese hijo economista al asesorar a su papá!
¿De que le valió el conocimiento si no pudo ver la crisis como una oportunidad?

“Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca las circunstancias,
y las crea si nos las encuentra”.

George Bernard Shaw

 

Sólo triunfa quien reconoce el otro medio vaso: el que siempre está lleno.
Toda crisis lleva consigo una oportunidad. Es la otra cara de la moneda. Las crisis implican crecimiento, siempre salimos fortalecidos de ellas. Aunque nos asuste, el simple hecho de atravesarlas, contribuye al desarrollo personal: Quien supera una crisis antes que nada se supera a si mismo.

Hoy tenes ante vos una oportunidad increíble. Aprovechá para cambiar aquello que si está a tu alcance, que te hace feliz. Te aseguro, y más allá de lo que pueda suceder, serás un poco más libre.

Mi abuela te lo diría de un modo mucho más sencillo:

Todo pasa, no hay mal que dure cien años,
simplemente disfruta el placer de resistir.

Fabiana Andrea Mendez

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