No te me acerques!!!!!!!!!!!!!

Algo peor que la gripe A

No hay dudas que las medidas preventivas respecto a gripe “A” cambiaron nuestros hábitos.
Basta entrar a un ambiente cerrado, y algo empieza a incomodarnos.
¿Saludo o no saludo? ,
parece ser el nuevo dilema existencial.
¿Me acerco o no me acerco? ,
es el nuevo desafío en las relaciones personales.
Sin embargo, esta escena, que hoy protagoniza la mayoría de la sociedad, es moneda corriente en la vida de muchas personas para quienes, estar cerca del otro, se convierte en una situación insoportable.
El ideal de la Burbuja

La primera vez que tomé contacto con este tema fue al escuchar a una adolescente de 15 años contando sus sensaciones cuando entraba a la escuela:

- "  No soporto que se me acerquen. Me da asco que me toquen, que me besen. Los siento acercarse y no puedo respirar, me parece que me van a asfixiar. " -

El contacto con los otros, aceptar su mirada, supone una experiencia vital para nuestro desarrollo.
Evitar la cercanía, no significa que sea imposible seguir viviendo, pero si lo llevamos a su extremo, vamos a ver limitado nusestro desarrollo personal y social.

Es cierto que hay ciertas reglas – no escritas – que determinan el espacio interpersonal. Esas reglas y la percepción que las personas tienen de su espacio personal constituyen la materia de estudio de la llamada proxémica.
Aunque no seamos consientes de ello, el modo en que utilizamos este espacio comunica mucho más que mil palabras.

Según los científicos, el espacio personal incluye no sólo la burbuja que rodea el cuerpo, sino todos sus sentidos.
La gente puede sentir que su espacio está siendo violado cuando experimenta un sonido, un aroma o una mirada no deseada:

¿A quién no lo incomodó en un asensor un celular sonando con cumbia a todo volumen, o no sintió nauseas por la colonia que usaba el taxista, o no sintió amenazantes lo ojos que asomaban a un libro, de quien aquel desconocido en la mesa de enfrente de una biblioteca?
Sin embargo, más allá de toda lógica, hay quienes sienten miedo ante el contacto, la cercanía, o simplemente la mirada del otro.


En general, no pueden explicarse el por qué, pero se sienten agredidos cuando alguien- conocido o no- se aproxima mucho al hablarles, o se para cerca en una fila o no tuvo mejor idea que sentarse a su lado.

Por algún motivo, tomar distancia,
es su modo de defenderse de la angustia.

Esta dificultad para compartir el espacio vital, es decir, la zona más cercana a nuestro cuerpo, considerándola más como una parte de nuestra intimidad que de nuestro entorno, se puede definir como una fobia al contacto de otras personas, o también llamada afefobia, un temor irracional a que otros nos toquen

La fobia es un mecanismo defensivo que el individuo se da frente a la angustia.
Una visión psicoanalítica del tema, entiende que el cuerpo entero puede funcionar como una zona erógena. Algunos tienen miedo a que la reacción involuntaria a que un contacto determinado pueda ser mal interpretada por el otro, haciéndole imaginarse, por ejemplo, que nos sentimos algún tipo de atracción. Otros en cambio, negando la idea de un vínculo erótico, sienten temor a que los lastimen, los agredan e incluso a que los contagien de alguna enfermedad peligrosa.

Más allá de la singularidad de cada caso – de la cual dependerá el diagnóstico diferencial y el modo de encarar el tratamiento – lo común es evitar al otro, el encerrarse en sí mismo les ahorra el pasar por el mal de encontrarlo.

Perdonen la simplificación, pero podríamos decir que la fobia en estos casos, ayuda a evitar algo que puede evitarse , un elemento concreto como el contacto físico, para no enfrentar la angustia, la cual creen no poder evitar.

Peor el remedio que la enfermedad,
diría mi abuela.
Basta conocer el sufrimiento de quienes la padecen,
para entender la dimensión de este dicho popular.

Y por qué angustia la angustia….

¡Qué difícil!
Si pudiera responderles, les aseguro que no escribiría sobre estos temas.

La teología, la filosofía, el psicoanálisis por excelencia, la psicología en general, la psiquiatría y hasta las neurociencias, han producido escritos de todo tipo sobre el tema.

Sin embargo, pueden leer hasta cansarse, pues no es un saber intelectual lo que ayuda a responder esta pregunta:

La experiencia de un análisis personal es una, pero hay muchas otras posibles, que van desde las ciencias alternativas hasta la fe, pasando por actividades físicas o
manifestaciones artísticas.

Y , si ya la angustia nos limita en nuestra vida cotidiana, es fundamental recurrir a un especialista - psicoanalista, psicólogo o psiquiatra - para recibir ayuda profesional.

 

 

Aprendiendo Proxémica

Para evitar la intimidad, uno debe asegurarse de no mirar a los ojos", dijo Dane Archer, profesor de sociología de la Universidad de California, Santa Cruz, que estudia proxémica.
-" Ellos saben que los viajeros habituales pondrán los diarios frente a ellos para leer, sí, pero también para esconderse de los extraños. Y saben que los estudiantes de la universidad inconscientemente eligen sentarse siempre en la misma fila y hasta el mismo asiento, en todas las clases. "-.

- "Si se graba en un video a la gente en una biblioteca, queda claro qué asiento tomará cada uno"-, dijo el doctor Archer, y agregó que uno de los asientos del rincón será el primero en ser elegido, seguido por el que está en diagonal, enfrente, porque es el lugar más lejano. "Si se rompen esas reglas, es fascinante -agregó-. La gente apilará libros como para hacer una pared a las miradas."



Criterios de DSMI para diagnosticar una Fobia

A. Temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos (p. ej., volar, precipicios, animales, administración de inyecciones, visión de sangre).
B. La exposición al estímulo fóbico provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación determinada.
Nota: En los niños la ansiedad puede traducirse en lloros, berrinches, inhibición o abrazos. C. La persona reconoce que este miedo es excesivo o irracional.
Nota: En los niños este reconocimiento puede faltar.
D. La(s) situación(es) fóbica(s) se evitan o se soportan a costa de una intensa ansiedad o malestar. E. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar provocados por la(s) situación(es) temida(s) interfieren acusadamente con la rutina normal de la persona, con las relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien provocan un malestar clínicamente significativo.
F. En los menores de 18 años la duración de estos síntomas debe ser de 6 meses como mínimo.
G. La ansiedad, las crisis de angustia o los comportamientos de evitación fóbica asociados a objetos o situaciones específicos no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental, por ejemplo, un trastorno obsesivo-compulsivo (p. ej., miedo a la suciedad en un individuo con ideas obsesivas de contaminación), trastorno por estrés postraumático (p. ej., evitación de estímulos relacionados con un acontecimiento altamente estresante), trastorno de ansiedad por separación (p. ej., evitación de ir a la escuela), fobia social (p. ej., evitación de situaciones sociales por miedo a que resulten embarazosas), trastorno de angustia con agorafobia, o agorafobia sin historia de trastorno de angustia.




 

Si viven sensaciones de este tipo, o conocen a alguien que la padezca, les sugiero pedir ayuda.
Freud enuncia que la tarea del analista, es la de devolverle al sujeto su capacidad de amar y trabajar, lo cual se asocia al concepto de salud.
De seguro, estos sujetos la han perdido o están próximos hacerlo.

Recuperarlos, con todas las dificultades que ambas cosas implican,
es un camino posible que no podemos transitar solos.
Quizá no encuentres nunca una respuesta a la angustia,
pero el desafío a superar miedos cotidianos, es una oportunidad que mereces darte.

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